En su homilía pronunciada ayer en el marco de los actos por la celebración de la fiesta de Santa Ana, monseñor Stanovnik reclamó a los postulantes a cargos electivos que “sean transparentes” y digan “siempre la verdad”.
Tras liderar la procesión por las calles, monseñor Stanovnik ofició la misa en la cual durante su mensaje destacó la importancia de recuperar el valor la familia, las tradiciones y valores, las raíces cristianas de la sociedad correntina. Lo hizo, al resaltar que “Santa Ana fue elegida patrona de esta antigua y hermosa capilla cuando la comunidad estaba conformada por la población nativa. No conviene olvidarlo, eso nos habla de nuestras raíces cristianas y de religiosidad popular, rica y arraigada”. Y agregó, “la fiesta patronal es una ocasión extraordinaria para destacar los grandes valores que recibimos de las generaciones que nos precedieron, como la vida, la familia, la verdad, la amistad, la justicia, la libertad, el matrimonio entre varón y mujer”.
En otro párrafo, Stanovnik habló de la coyuntura social y política. “Esperamos que nuestros legisladores sean inteligentes, que promuevan leyes adecuadas que protejan la vida de la madre y del niño por nacer; que los candidatos no pierdan de vista las necesidades de todos, sobre todo los mas postergados, que sean transparentes, que digan siempre la verdad, aun cuando les traiga incomprensiones y sufrimientos”. Y también se refirió al rol de la ciudadanía, “nosotros debemos asumir nuestro compromiso ciudadano, debemos cumplir con nuestra responsabilidad de ir a votar, y tenemos que estar ahí donde nos reclama nuestra responsabilidad, en la familia, en el barrio, en el trabajo”, expresó.
El Arzobispo, manifestó que “debemos estar atentos para no caer en la trampa de un extraño progresismo que pretende apartar a Dios de la vida de las personas y de la sociedad”.
Y detalló, “hoy muchos no tienen puntos de referencia estables, porque no encuentran en quién confiar. Se difunde la idea de que todo da lo mismo. Según ese pensamiento, cada uno puede construirse a sí mismo, como mejor le guste. Ya no importa, si se nace varón o mujer, hay distintas maneras de vivir la sexualidad, no hay naturaleza, ni valores culturales, no hay herencia, ni religión que sirvan de orientación”.
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