En la homilía por la conmemoración del 204 aniversario del primer grito de libertad, el Obispo cesar Fernández manifestó que “Nos sentimos obligados a preguntarnos nuevamente, y con dolor: ¿Nuestras relaciones seguirán marcadas por la confrontación?"
A todos aquellos que tienen responsabilidades sociales o políticas en orden al bien común, la enseñanza de la Iglesia humildemente les recuerda: “Quienes tienen responsabilidades políticas no deben olvidar o subestimar la dimensión moral de la representación que consiste en el compromiso de compartir el destino del pueblo y en buscar soluciones a los problemas sociales. En esta perspectiva una autoridad responsable significa también una autoridad ejercida mediante el recurso a las virtudes que favorecen la práctica del poder con espíritu de servicio: paciencia, modestia, moderación, caridad, generosidad” (Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, 410).
Por otra parte, aunque se planteen reclamos justos, no deberíamos conformarnos a que sea en las calles ni en las rutas donde solucionar nuestros problemas. A través de un diálogo transparente, sincero y constructivo, que nunca se debe abandonar y menos claudicar, será el modo de encaminar las posibles soluciones. Tanto a aquellos que tienen el delicado deber de gobernar cuanto a aquellos que sostienen con firmeza sus reclamos, sería bueno considerar que ni la moderación en las demandas, ni la magnanimidad en el ejercicio del poder pueden ser entendidos como signos de debilidad.
Es necesario que los habitantes de esta tierra bendecida abundantemente por la Providencia hagamos un profundo examen de conciencia y nos decidamos a obrar como ciudadanos responsables. Pensemos más en qué podemos aportar a la Patria y no tanto en qué tiene que darnos el país. Todavía son muchos los hermanos que viven en la pobreza y exclusión y que esperan de todos los argentinos un compromiso firme y perseverante por la justicia y la solidaridad.
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