El Gobierno de los EEUU se verá obligado a otorgar una mayor inyección de dinero a las dos gigantes automotrices, aunque impondrá nuevas condiciones a tenedores de bono
A cambio de estas nuevas ayudas, la Administración impondrá nuevas condiciones a los tenedores de bonos y a los sindicatos que aseguren la viabilidad de ambas compañías y que eviten finalmente su quiebra. El objetivo de este nuevo plan, indicó el portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs, es lograr un "sector viable", aunque matiza que la viabilidad dependerá de una reestructuración "que le permita competir en un clima económico global muy cambiado, y hacerlo sin recurrir continuamente a la ayuda del Gobierno".
En una sesión de preguntas y respuestas con los votantes a través de Internet, Obama señaló que el modelo de negocio del sector norteamericano del motor "no es viable", por lo que considera necesaria una "reforma profunda". Dos de los tres principales compañías de Detroit, General Motors y Chrysler, pidieron recientemente u$s21.600 M en ayudas, además de los préstamos de emergencia valorados en u$s17.400 Mque el Gobierno ya les concedió en diciembre. El tercer gigante automovilístico, Ford, ya informó que puede hacer frente a la crisis sin recurrir a la ayuda del Gobierno.

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