Según el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, las perspectivas para la paz en Medio Oriente son alentadoras. Así se lo expresó ayer el mandatario a su homólogo egipcio, Hosni Mubarak, con quien discutió en el Salón Oval de la Casa Blanca.
"El gobierno del primer ministro israelí Benjamín Netanyahu ha tomado muy en serio las conversaciones con nosotros sobre este asunto", se felicitó Obama ante su invitado. Sin embargo, el norteamericano insistió en que espera no solamente señales por parte de Israel sino también por parte de los palestinos y de los países árabes vecinos en torno de los asuntos relacionados con la seguridad y los actos de violencia. "Si todas las partes están dispuestas a romper con la dinámica en la que nos encontramos actualmente, entonces creo que habrá una oportunidad extraordinaria para un progreso real", señaló el jefe de Estado anfitrión. "No obstante, aún no hemos llegado a este punto", advirtió, tras lo cual anunció que la próxima semana enviará de vuelta a Medio Oriente a su enviado especial para la región, George Mitchell.
Según Egipto, que fue el primer Estado árabe en firmar la paz con Israel en 1979, la cooperación de Washington es fundamental para lograr un acuerdo de paz regional que ponga fin a una situación que ya lleva más de 50 años. "Los árabes quieren paz y quieren una vida mejor. Y los israelíes también quieren paz y estabilidad en sus vidas", señaló Mubarak. Sin embargo, según el egipcio, los países árabes sólo darán señales significativas de apoyo una vez que las negociaciones hayan empezado. "Si las tratativas de paz se inician, eso llevará a los Estados árabes a apoyar el proceso y sacarlo adelante", aseguró.
Pero para que ello suceda, de acuerdo con Mubarak, se necesita "encontrar una solución sobre el estatus final de los territorios palestinos, incluida su futura capital", así como "evitar soluciones temporales sobre las fronteras de Gaza y Cisjordania". "No podemos perder más tiempo, porque la violencia aumentará. Ya ha aumentado, y lo seguirá haciendo, dejó en claro el hombre fuerte de El Cairo.


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