El presidente de EEUU ofrecerá un nuevo recorte de más de US$ 3 billones en 10 años, que incluye un impuesto a los ricos y la promesa de no afectar los programas de seguridad social. Se trata de una propuesta inicial
El plan también comprende recortes por 580 millones de dólares en todos los programas de gastos obligatorios y 1,1 billones de dólares de ahorro en el despliegue de tropas estadounidenses en Afganistán e Irak.
En el discurso que pronunciará este lunes a las 14.30 GMT desde la Casa Blanca, Obama también buscará garantizarse el apoyo de los demócratas con la promesa de que los programas de seguridad social para la clase media no serán afectados por el ajuste de gastos.
"El Presidente dejará en claro que no va a apoyar ningún plan que pida un gran esfuerzo a algunos norteamericanos pero nada a otros", comentó un funcionario. "Dirá que vetará cualquier proyecto que quite un centavo de los beneficios de Medicare para los ancianos si es que no exige a los sectores ricos y a las grandes empresas pagar su parte".
El dirigente remarcó, además, que la propuesta oficial "asegura el futuro fiscal a largo plazo de los Estados Unidos y permitirá una inversión continua en educación, energía y creación de empleo".
El plan del presidente es tanto una propuesta inicial como una declaración política diseñada para marcar un contraste con los republicanos, que controlan la Cámara de Representantes.
La "norma Buffet"
Los republicanos afirmaron el domingo que el proyecto del presidente estadounidense, Barack Obama, para aumentar los impuestos a los multimillonarios podría provocar una "lucha de clases".
El discurso ha sido bautizado la "Norma Buffett", por su inspirador, el multimillonario Warren Buffett, quien recientemente afirmó que paga menos impuestos que su secretaria.
"Si él se siente culpable, debe enviar un cheque", bromeó el domingo el líder de la minoría republicana en el Senado, Mitch McConnell, a la cadena NBC. "Nosotros no queremos paralizar la economía aumentando los impuestos".
Para el senador Lindsey Graham, un republicano de Carolina del Norte, la medida "reportará un mínimo de dinero al Tesoro para pagar deuda". Y añadió en declaraciones a la CNN: "El código tributario debe ser reformado con el único fin de crear puestos de trabajo. Cuando un impuesto afecta al 1% de la economía, eso se llama una guerra de clases".
En tanto, el representante opositor Paul Ryan, de Wisconsin, también encontró que esta idea estaba "en la dirección equivocada". Comentó: "La lucha de clases puede ser considerada como una buena política, pero pudriría la economía. No necesitamos un sistema que divida a la gente".
El impuesto a los millonarios afectaría sólo al 0,3% de los contribuyentes, menos de 450.000 de los 144 millones de declaraciones registradas en 2010, según The New York Times.


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