Obama admite que se juega su futuro con la reforma de salud

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, admitió ante un grupo de parlamentarios que el destino de su presidencia se juega con la reforma del sistema de salud que impulsa, según trascendió ayer.
"En sustancia nos dijo que el destino de su presidencia dependía del voto de la reforma", reveló a la revista Online Politico un parlamentario del grupo hispano del Congreso, que habló bajo anonimato, luego de un encuentro con el mandatario.

Lo que es indudable es que la reforma sanitaria es una de las batallas más significativas del mandato de Obama, quien llegó a retrasar por segunda vez su previsto viaje a Indonesia y Australia para seguir concentrado en la votación final del texto, que podría realizarse el domingo.

El nuevo aplazamiento de la visita a Asia representa el último indicador de las febriles horas que Estados Unidos va a vivir en este fin de semana, que será decisivo para una reforma que prevé cobertura médica para 32 millones de personas que actualmente carecen de ella e impone severos controles a las aseguradoras.

La reforma sanitaria en EE.UU. costará 940.000 millones de dólares en los próximos diez años, pero reducirá el ingente déficit fiscal a lo largo de los próximos veinte, según un estudio oficial. Según el informe de la Oficina de Presupuesto del Congreso, el brazo auditor del Capitolio, tal y como está propuesta ahora mismo, la reforma de salud recortaría el déficit fiscal en cerca de 130.000 millones de dólares en sus primeros diez años. En la segunda década, esa reducción alcanzaría los 1,2 billones de dólares, según las cifras de la Oficina, difundidas por el grupo demócrata en la Cámara de Representantes.

"Es una votación de la máxima importancia y el presidente está determinado a llevar hasta el fondo la batalla", dijo el vocero de la Casa Blanca, Robert Gibbs.

Ayer, la mayoría demócrata en el Congreso publicó en Internet el texto del proyecto de ley, un requisito imprescindible previo a que la medida se someta finalmente a votación en la Cámara de Representantes. Tras su publicación, es necesario esperar 72 horas para que el público pueda revisar el documento, por lo que la votación no podrá tener lugar antes del domingo por la tarde. El presidente necesita el voto de 216 legisladores.

El presidente estadounidense se juega su futuro político en esta reforma, su principal prioridad legislativa, toda vez que si sale adelante previsiblemente podrá comenzar a remontar en las encuestas, tras una etapa de caídas en su popularidad, y aprobar otras medidas complicadas, como la reforma del sistema regulador financiero. Si la reforma sanitaria fracasa, el mandato presidencial recibiría una grave herida, quizás mortal. Por ello, en palabras de Gibbs, "el presidente cree que ahora mismo el lugar en el que tiene que estar es Washington para ver que esto llega a un final con éxito".

Por el momento, hoy tiene previsto celebrar un mitin en Fairfax, en las cercanías de Washington, para promover el apoyo popular a la medida.

Obama ya había aplazado tres días su partida, prevista inicialmente para ayer, con la esperanza de que la medida quedara aprobada al menos en la Cámara de Representantes antes de viajar. Obama, aseguró Gibbs, "lamenta profundamente el retraso" en una visita donde iba a haber pronunciado un discurso al mundo musulmán y analizado la cooperación para la seguridad.

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