Nuevos derrumbes complican situación de mineros atrapados

El responsable de la minería de Chile dijo que “las noticias no son auspiciosas” respecto a los 34 trabajadores que permanecen atrapados bajo tierra desde el jueves
Nuevos derrumbes se produjeron ayer durante un intento para rescatar a 34 mineros atrapados en una mina de oro y cobre en Chile, tras un primer derrumbe ocurrido el jueves, lo que complica en gran forma la situación.

Visiblemente afectado, con lágrimas en los ojos, el ministro de Minería chileno Laurence Golborne dijo a familiares de los mineros que “por la chimenea por donde se está bajando, se produjo una expansión que provocó derrumbes, por lo tanto los rescatistas tuvieron que salir rápidamente para poner en resguardo sus vidas”.

“Esto obviamente bloquea esta posibilidad de entrada. Estamos con todo el equipo técnico tratando de buscar otros mecanismos técnicos para resolver esto”, agregó. “No hay alternativas a corto plazo. Esperemos por favor”, dijo Golborne en tono compungido.

Durante la mañana, equipos técnicos habían avanzado por los ductos de ventilación para hacer un primer intento de rescate tras una etapa inicial concentrada en afianzar este espacio.

Al momento de estos nuevos derrumbes no se había logrado ningún contacto con los mineros atrapados. Rescatistas trabajaron toda la noche al interior del yacimiento San José de la minera San Esteban, cerca de Copiapó (800 km al norte de Santiago) en el desierto de Atacama, donde la tarde del jueves se produjo el derrumbe.

Las tareas han sido lentas por la imposibilidad de hacer el rescate a través del acceso principal, bloqueado por el derrumbe, según explicó la ministra del Trabajo, Camila Merino, quien coordina también las labores de búsqueda.

La mina de oro y cobre, a 800 metros sobre el nivel del mar, es un socavón dentro de un cerro al que se accede por una rampa que desciende en forma de espiral. La chimenea de ventilación, en cambio, es vertical.

No saben si siguen vivos

El gerente de la Minera San Esteban, Pedro Simunovic, dijo más temprano a la AFP que “realmente no se sabe si les han caído rocas encima o no, o si están vivos”.

Mientras tanto el presidente chileno, Sebastián Piñera, se dirige a la zona viajando directamente desde Colombia, donde iba a participar de la investidura del presidente electo Juan Manuel Santos.

“Desgraciadamente tenemos una situación en Chile que ya no está en manos de los hombres sino en manos de Dios. Hemos hecho todo lo humanamente posible para sacarlos y he decidido regresar para estar cerca de ellos”, dijo Piñera en Bogotá al anunciar su intempestivo regreso al país.

Las autoridades confían en que los mineros hayan logrado llegar a un refugio ubicado en la parte más profunda de la mina, donde había alimentos, agua y oxígeno para 48 a 72 horas.

Mientras tanto, un centenar de familiares aguardaran por noticias en las afueras del yacimiento en medio del frío y el sol extremo del desierto. El municipio local montó allí un campamento, con colchones, mantas y alimentos.

Durante la noche la vigilia se realizó a la luz de una fogata, y a medida que avanzaban las horas la angustia se expandía entre los familiares. “Estamos tan cerca de ellos y no podemos hacer nada”, comentó una madre que tiene a su hijo atrapado en la mina.

Un sacerdote invitó al centenar de familiares a orar, mientras cundían las denuncias sobre falta de medidas de seguridad en el yacimiento. Luciano Reigadas, hijo de un trabajador de la mina que no está atrapado, asegura que otros dos yacimientos de la empresa fueron clausurados por derrumbes. Sin embargo, explica que la mayoría de las personas que trabajan en la mina asumen el riesgo porque “para compensar las inseguridades pagan mejores sueldos”.

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