Un nuevo juicio busca echar luz a un crimen entre cuatreros

Por la muerte de Gabriel Patané, fue condenado a prisión Cristian Heredia. Pero el Tribunal Superior cree que pudo haber una confabulación con otras dos personas y ordenó hacer un nuevo proceso

Del crimen de Gabriel Patané, en la zona del arroyo Santa Catalina pasaron ya cuatro años. En el medio hubo un juicio y una persona condenada a 10 años y 8 meses de cárcel por el delito de homicidio agravado por el uso de arma de fuego.

Pero la muerte del hombre de 40 años que vivía en el barrio Ciudad Nueva -donde fueron reubicadas decenas de familias de la costa del río- sigue envuelta en la bruma.

Así lo entendió el máximo tribunal de Justicia de la Provincia que, a fines del año pasado, anuló el juicio que hizo en 2009 en la Cámara Segunda del Crimen y ordenó volver a hacer otro.

Sólo que el juicio que comenzará el lunes en la misma Cámara Segunda -esta vez a cargo del vocal Emilio Andruet-, no tendrá únicamente a Cristian Heredia como acusado sino que lo acompañarán otros dos vecinos de las 400 Viviendas, los mismos que estuvieron con Patané aquel trágico 27 de abril de 2009.

Ese día, la víctima junto con tres hombres salieron por un camino de tierra paralelo a la ruta 8 conocido como el Camino de Albertengo.

Algunos dijeron que iban a pescar, otros que salieron de caza y el propio Patané, ya agonizante en el Hospital les habría confiado a sus familiares que habían salido a un descampado para robar chanchos.

Ya internados en pleno monte y cuando tenían cerca la vera del arroyo Santa Catalina, se habría producido un acalorado altercado entre Patané y uno de sus acompañantes que terminó con un escopetazo.

Esa fue la versión que presentó el fiscal Javier Di Santo cuando elevó la causa a juicio y la misma hipótesis se mantuvo durante la audiencia que terminó con la condena para Heredia.

Las últimas palabras de Patané ya en su lecho de muerte habían sido “pregúntenle a Gaitán”, cuando su ex esposa trataba de obtener el nombre del homicida.

“Gaitán” es el apodo de Heredia y esa frase unida a los testimonios de los otros cuatreros

terminaría acorralándolo.

La versión de Di Santo continúa así: “Pasadas las diecisiete horas, mientras atravesaban el campo denominado “El Progreso”, se detuvieron atrás del arroyo Santa Catalina, lugar en donde Heredia comenzó a discutir con Patané, evidenciando celos por un supuesto episodio vivido con su señora. Seguidamente y mientras éste negaba sus acusaciones, con intención homicida, le efectuó un disparo con la escopeta de fabricación casera, tipo “Tumbera”, el que impactó en el cuerpo de Patané en zona del abdomen. Esto le produjo lesiones que provocaron su deceso el 29 de abirl de 2009”.

Entre los testimonios que comprometieron a Heredia se cuentan los de Eduardo Rosales y su cuñado -entonces menor de edad- que eran las otras dos personas que habían partido hacia el arroyo.

Lo curioso fue que, luego del crimen, los tres vecinos volvieron al barrio y continuaron sus vidas como si nada hubiera sucedido.

Los familiares de Patané se anoticiaron de que estaba agonizante en el hospital cuando ya llevaba horas internado.

Recién cuando la policía empezó a interrogar a quienes estuvieron con Patané el muro de silencio se derribó y dio paso a acusaciones cruzadas.

El Tribunal Superior consideró que un nuevo juicio debe establecer con claridad qué grado de participación tuvo Heredia en el crimen de su vecino y si no existieron varios autores en lugar de uno.

Esa es la hipótesis que las hijas de la víctima hicieron pública el mismo día que conocieron la condena de Heredia. Ellas siguen convencidas de que los otros dos jóvenes que los acompañaron cuando salieron a “cuatrerear” no son ajenos al homicidio. Más aún, sospechan de que la salida a los campos para robar chanchos fue una confabulación para desembarazarse de Patané.

Como la causa fue apelada y el fallo no quedó firme, Heredia pudo salir de la cárcel con cese de prisión porque ya cumplió el plazo máximo que un interno puede permanecer detenido sin condena.

Todos los lunes, se presenta puntualmente a los Tribunales tal como lo exige la ley a quienes gozan de ese beneficio. El próximo lunes, además, deberá sentarse nuevamente en el banquillo por un crimen que continúa en entredicho.

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