Un nuevo hecho de violencia en el Hospital Interzonal de Agudos San José puso en jaque al Servicio de Guardia y colocó en el primer lugar de la agenda pública la preocupación por los constantes incidentes que ocurren en el ámbito sanitario.
El episodio reciente
Ayer al mediodía en diálogo con LA OPINION los profesionales Alexis Zapata, Yanina Raimundo, Leonardo Vicente, Mónica Peschera, Alejandro Herrera, Alejandra Enrique y Andrea Rosales, que se desempeñan en el Servicio de Guardia del Hospital San José, describieron la situación vivida por uno de los médicos el miércoles por la noche, cuando fue agredido físicamente y amenazado de muerte por el padre de un paciente.
“Lo que sucedió anoche- por el miércoles- es lo que se viene dando bastante seguido en el Servicio de Guardia; ingresó un paciente que tenía hipo a recibir atención médica, lo hizo acompañado de un familiar, cosa que no tiene que ser así porque el paciente tiene que entrar solo a la consulta. De buena manera invité al padre a retirarse, atendí al paciente, se retiró y a las pocas horas ingresaron nuevamente por el sector de Urgencias. El padre, el hermano y el paciente, los tres enfurecidos, requirieron mi presencia, me señalaron que no conseguían el medicamento que les había indicado; el padre del paciente me tomó del cuello y no me soltaba, se dio una situación horrible, intervino el hermano del paciente, se dio aviso a la Policía y en ese momento el padre del paciente me amenazó de muerte. Cuando vino la Policía sacó del lugar al padre y al hermano del paciente, los retiraron del sector de Urgencias, seguí atendiendo al paciente y en un momento comenzó a amenazarme. El oficial de Policía escuchó y me recomendó que me retirara a hacer la denuncia, eso hice en la Comisaría Segunda”. Así relata el doctor Alexis Zapata la situación que le tocó vivir y agrega: “Es la primera vez que me pasa y cuando lo cuento, con toda la solidaridad de mis compañeros, encuentro en el discurso algo que me llama la atención varios me señalaron: ‘Yo ya pasé por esto y sé lo que es’”.
A la descripción en sí misma subyace una problemática mucho más profunda por cuanto, según señalan los propios profesionales, “es común que la gente nos maltrate, que los pacientes exijan de mala manera, son situaciones a las que estamos mal acostumbrados”, refirieron.
“Antes uno pensaba que era algo que sucedía un viernes o un sábado o cuando alguien entraba a la Guardia bajo los efectos del alcohol, pero ahora es cotidiano”, refirió Zapata.
En la misma línea, el doctor Leonardo Vicente alertó sobre la naturalización de la violencia y describió situaciones que se viven a diario. También lo que ocurrió en este caso por la imposibilidad de conseguir un medicamento para paliar el hipo hace pensar cuál sería la reacción ante una situación sanitaria más compleja o con riesgo de vida.
Reunión
Ayer por la mañana profesionales del Servicio de Guardia solicitó una reunión de urgencia con la dirección del nosocomio y autoridades policiales. Allí el tema de la presencia policial en el Hospital fue uno de los ejes centrales. Al respecto Leonardo Vicente fue quien comentó: “Nos dijeron que no hay personal suficiente en las calles como para que los efectivos policiales puedan hacerse presentes en el Hospital”.
“Usualmente el que patrulla la zona pasa y ve cómo está todo y está al teléfono, pero ante la realidad que vivimos esto resulta insuficiente”, se quejaron los médicos y relativizaron la respuesta dada por los dispositivos de seguridad instalados en el Hospital- como los botones antipánico y las cámaras- por cuanto no resuelven la situación de violencia cuando irrumpe.
También cuestionaron el rol de los “cuidadores hospitalarios” ya que se trata de un recurso humano que no puede intervenir ante situaciones de agresión física o verbal.
“Los cuidadores están en la puerta de la Guardia, pero ellos no pueden ni frenar la entrada cuando un paciente se pone agresivo, tampoco intervenir porque no son personal policial ni están armados, sólo están para ordenar la circulación y nada más”.
Respuesta
Consultados sobre las respuestas halladas en la reunión, fueron cautos en sus expectativas. “Nos pidieron un par de horas para tratar de conseguir personal policial”, comentaron, aunque recordaron que “en otras oportunidades ya pasó lo mismo”: el recurso policial aparece pero esto dura un par de días y en determinados horarios.
“Ninguno de nosotros espera nada, las autoridades se relajan y manifiestan que esto pasa en toda la provincia”, reconoció la doctora Yanina Raimundo y apeló a que “la sociedad pueda conocer esta situación, y sepa que de esta manera no se puede trabajar, con miedo y bajo presión no se puede ejercer la medicina”.
En la misma línea, la doctora Peschera sostuvo que “realmente estamos muy desprotegidos y no sabemos cuánto de esto podrá revertirse”.
En tanto, Leonardo Vicente agregó: “Todos están preocupados, pero eso no nos soluciona el problema, pueden tener buena predisposición pero no alcanza”.
Medidas posibles
Con relación a medidas acordadas en el encuentro y algunas acciones previstas, los médicos reconocieron que en la Guardia siempre se atiende bajo presión, pero confiesan que “la impotencia que se siente frente a la inseguridad es enorme”.
“Tenemos que empezar a tomar medidas, porque las agresiones físicas y verbales son constantes”, señalaron y recordaron que los días de paro, la salud se mantuvo gracias a las Guardias.
“Quizás hacer pública nuestra situación nos ayude a que quienes tienen que tomar medidas puedan hacerlo”, plantearon y mencionaron que la gente va armada al Hospital y el grado de conflictividad va en aumento. Frente a esto dijeron convencidos que “lejos de causar resignación tiene que motivar la acción”.
“Hoy- por ayer- acordamos con las autoridades que habrá Policía permanente y planteamos que a partir de ahora si esto no ocurre sólo atenderemos emergencias por Guardia”, lo que tendría un alto impacto en la sociedad, sabedora que especialmente en fines de semana y feriados encuentra en el Hospital la atención que requiere.
La especificación de los profesionales viene a cuenta de que en la actualidad muchas de las consultas que se reciben por Guardia no son urgencias. De no concretarse el cambio prometido, aseguran que “va a llegar un día que no vamos a poder recibir más esa atención y no será por capricho de los médicos sino porque no se estará respetando lo que se acordó con el comisario y con los directivos del Hospital”, sostuvieron.
“Todos los que trabajamos en la Guardia tenemos un gran compromiso con la salud pública, estudiamos medicina para brindar un servicio pero es difícil hacerlo en estas condiciones en las que parece que en la era de la violencia social todo estuviera justificado”, concluyeron.
El testimonio representa a la totalidad de los que se desempeñan en el Servicio de Guardia del nosocomio- alrededor de 25 profesionales- que cubren la atención de adultos y niños los 365 días del año.
De hecho, en diálogo telefónico con LA OPINION en virtud de que no pudo estar presente ayer, la doctora Cecilia de Marco, jefa del Servicio de Guardia, se mostró preocupada y respaldó a los profesionales ratificando que “cada vez son más frecuentes las situaciones de violencia, tanto verbal como física, y reiterados los reclamos a las autoridades”.
“El médico no es el enemigo”
Durante la entrevista con LA OPINION, los médicos ahondaron en la problemática profunda que afecta a la sociedad y encuentra en el espacio de salud una caja de resonancia. Al respecto, fue el doctor Alejandro Herrera el que en su testimonio profundizó la reflexión que comparten todos respecto de la difícil coyuntura que atraviesan quienes trabajan en la primera trinchera de atención:
“El médico de Guardia se pone al hombro la salud de una gran parte de la población y ponemos lo mejor para brindar un buen servicio. Aquí la emergencia se pone en marcha en menos de cinco segundos, nadie puede decir nada de la atención, pero la sociedad tiene que entender que el médico está para ayudarlo, que no es su enemigo.
“La gente tiene que entender que la Guardia está para las urgencias aunque en lo cotidiano casi el 95 por ciento de lo que atendemos es de consulta externa y lo hacemos igual. Por eso es inadmisible que alguien nos tome del cuello.
“La población, los gobernantes y quienes dirigen la parte sanitaria tiene que entender la situación que vivimos, somos la puerta de entrada al sistema y tenemos una enorme responsabilidad, trabajamos en una situación deplorable, sin un lugar físico, sin seguridad; sin embargo tenemos un enorme compromiso con la salud pública y dejamos nuestra vida en la Guardia. Pero todo tiene un límite, la tarea del médico tiene que ‘dignificarse’ no ‘bastardearse’
“Si la sociedad no respeta ese compromiso, lamentablemente el Hospital se va a quedar sin médicos de Guardia. No podemos seguir así, se han perdido valores y la violencia está a flor de piel”.
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