Ahora enfoca su discurso en los lazos afectivos con los más pobres y recupera terreno
CARACAS.- Mientras que Hugo Chávez relanzó su gobierno después de las parlamentarias de septiembre 2010, y se metió de lleno en la campaña electoral para postularse a su tercera reelección en las presidenciales de diciembre de 2012, la oposición venezolana se encuentra enfrascada en el debate de quién será su candidato y no acierta a contrarrestar el nuevo discurso de "tinte religioso" del mandatario socialista.
El diagnóstico pertenece a Oscar Schemel, presidente de la encuestadora Hinterlaces, que afirma que, pese al auge de la inseguridad, la inflación y los desaguisados en la política energética (prácticamente todo el país, salvo Caracas, se encuentra con políticas de racionamiento forzoso de electricidad), Chávez mantiene un 50% de imagen positiva y tiene un respaldo electoral inicial de un 40%, frente al 30% de la oposición.
Tal situación se explica, según Schemel, porque la percepción general es que el presidente es bueno, humanitario, tiene muchos proyectos y quiere a los pobres, por lo cual no lo afectan mayormente las denuncias de la oposición sobre sus falencias en materia de gestión de la economía y la crisis energética.
"Buena parte de esa alta valoración surge de sus lazos afectivos y emocionales con los sectores populares. Chávez es mucho más un líder religioso hoy en día que un líder revolucionario", explicó Schemel.
"Mientras el presidente habla del problema de la vivienda y del empleo, la oposición debate el reglamento de las primarias", añadió. Por esta razón, uno de cada dos venezolanos duda de que alguno de los cuatro precandidatos opositores con posibilidades (el gobernador del estado de Miranda, Henrique Capriles Radonsky; el ex alcalde del municipio de Chacao, Leopoldo López; el gobernador de Zulia, Pablo Pérez, y el alcalde caraqueño Antonio Ledezma) estén realmente listos para suceder a Chávez.
El nuevo discurso del presidente, sorprendente en alguien que tuvo muchos roces con la Iglesia Católica, consiste en mencionar mucho más a Jesucristo que a Karl Marx y en hablar más de la justicia que del socialismo. El presidente también insiste en que "las cosas no son de quien las tiene, sino de quien las necesita", una frase que fogonea su política exacerbada de expropiaciones.
"Chávez introdujo en su aparato de propaganda la idea de que si la oposición vuelve, los pobres volverán a ser humillados y rechazados -dijo Schemel-. El se proclama como el defensor de los pobres, y les dice: «Sin mí, ustedes no son nada. Yo los recogí del suelo y les devolví la dignidad y la visibilidad». Y agrega que si la oposición regresa, los pobres desaparecerán del mapa."
De todos modos, el presidente de Hinterlaces reconoció que, aunque la oposición no acierta aún en una estrategia para contrarrestar su discurso, Chávez no tiene la fuerza de otra época. "Hace cuatro años, no era el líder de los pobres, era el líder del futuro. Hoy es esencialmente un hombre bueno que quiere a los pobres", señaló.
Popularidad
Por su parte, el analista político Omar Noria dijo a LA NACION que, pese a la imagen favorable que tiene Chávez, un porcentaje mucho menor (alrededor de un 24% de la población) respalda su tarea en materia de seguridad, costo de vida y salud. ¿Entonces cómo se mantiene la popularidad del presidente si es desaprobado en varios componentes fundamentales de su gestión? Según Noria, tal fenómeno se explica únicamente por la relación "casi religiosa y emocional" de muchos venezolanos con el presidente.
Un ejemplo de esto último es la Misión Vivienda que lanzó Chávez tras las parlamentarias, por medio de la cual prometió construir unas 350.000 viviendas entre este año y el próximo, para solucionar la grave crisis habitacional de este país en el que, se estima, hay por lo menos tres millones de personas sin hogar.
"Esta misión es un fraude -dijo Noria-. La gente sigue conectada religiosamente a la esperanza, porque el presidente controla los medios televisivos, la radio y la publicidad."
"El nivel de manipulación es tal que hace un mes el presidente inauguró un terreno lleno de basura y escombros en cadena nacional y prometió levantar una urbanización entregando papeles de adjudicación de viviendas que no existen. Es una campaña muy bien planificada para ilusionar", afirmó Schemel.
Gracias a este aparato propagandístico, el 42% de los venezolanos piensa que el gobierno es el que ha construido más viviendas en la historia de Venezuela, cuando es exactamente al revés. ¿Y qué hacen mientras tanto los candidatos opositores? En vez de aprovechar la imagen de "mentiroso" que Chávez tiene en buena parte de la opinión pública venezolana, declararon que "ojalá sea verdad" lo prometido por Misión Vivienda. Según Schemel, deberían haber dicho: "Ojalá no sea otra mentira".


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