Se inauguró el salón de usos múltiples que fue refaccionado y se le impuso el nombre “Madre Teresa de Calcuta” a la Escuela de Adultos con sede en las unidades penitenciarias
Casi un centenar de asistentes entre alumnos, docentes, personal del Servicio Penitenciario, directivos de ambas instituciones e invitados especiales se reunieron alrededor de las 10 de la mañana en el patio de la escuela en la Unidad 2 donde además se dio por inaugurado el salón de usos múltiples que recientemente fue reacondicionado.
Una sencilla y cálida ceremonia sirvió de marco para celebrar dos importantes acontecimientos en la vida institucional de la Escuela 701, por una parte la designación de su nombre hace que la identidad colectiva se vea reforzada, y por el otro, el nuevo espacio permitirá dar una mejor calidad al tiempo que los internos transcurren en la escuela.
Toda la comunidad educativa, docentes y alumnos realizaron una votación general entre tres de los nombres que surgieron para nombrar a la escuela, entre el elegido, Rodolfo Guidoni, uno de los primeros maestros de la escuela de la unidad y muy querido por los alumnos, estuvo allí por más de diez años y llegó a ser su director; y Rodolfo Walsh.
Luego fue la Dirección General de Cultura y Educación de la provincia de Buenos Aires quien aprobó la denominación “Madre Teresa de Calcuta”. A la vez que consideró una oportunidad única y emblemática para repensar nuestra identidad diversa e integrada, celebrar nuestra memoria común y proyectar con imaginación utópica nuevos horizontes de libertad, educación y prosperidad colectiva.
Los alumnos participaron emocionados en este acto donde la el director de la Unidad 2 de Sierra Chica, junto al consejero escolar y la Directora de la Escuela 701 descubrieron una placa, que fue bendecida por el padre Peter Oliver, donde quedó plasmado el nombre de la escuela y la fecha de su imposición.
Al respecto los docentes consideraron que “un nombre condensa energías colectivas, sintetiza ideas, inspira futuro de inclusión y vida comunitaria democrática. Por eso, una escuela con nombre propio, legítimamente construido, se reconoce como una comunidad de personas organizada en torno a una cultura de saberes, intereses, valores y libertad, como lo que se construye: proyectos colectivos, grupales y personales”.
Elisabet Bórmida, directora de la Escuela, agradeció a todos lo presentes por la participación en un momento tan importante para la institución, como así también a quienes colaboraron de distintas formas para llevar adelante la obra y valoró el hecho de poder inaugurar un nuevo espacio para la educación.
Los alumnos eligieron este nombre teniendo en cuenta que la Madre Teresa, fundadora de las misioneras de la caridad fue testimonio vivo de amor, destacaron sus palabras: “la mayor enfermedad hoy en día no es la lepra ni la tuberculosis, sino más bien el sentirse no querido, no cuidado y abandonado por todos, el mayor mal es la falta de amor y caridad, la terrible indiferencia hacia el que tenemos al lado, hacia el que vive en la calle, preocupado por la explotación, la pobreza y la enfermedad”.
Luego del corte de cintas que dio por inaugurado el nuevo salón de usos múltiples por parte de Bórmida y el jefe del Complejo Zona Centro, Miguel Colombo, quedó remarcado que así como es importante para una institución educativa tener un nombre y un número que la identifique entre las demás, contar con instalaciones acordes a sus tareas es también primordial para lograr sus cometidos. Así, y gracias a la gestión realizada por la Directora de la Escuela, los directivos y agentes del SPB, el aporte de empresas y particulares de la ciudad, el trabajo y la mano de obra de los internos, a partir de ayer la comunidad educativa puede disfrutar de nuevas instalaciones.
“Varios hemos colaborado, en mayor o menor medida para que este SUM se pueda concretar. Pero pido permiso a todos mis compañeros docentes para destacar, de entre estos aportes, el que dos docentes en particular han brindado, me refiero a Stella Martin y Magdalena Ferrera”, destacó Bórmida.
Las instalaciones que se refaccionaron para poner en funcionamiento el SUM datan de 1830 aproximadamente y en sus orígenes fueron parte de Ferrocarriles Argentinos, más tarde, cuando se construyó la cárcel quedó dentro del muro y se convirtió en la lavandería de la unidad donde se hallaban las máquinas que lavaban la ropa de los internos.
Después pasó a ser depósito de pertrechos y hoy es un nuevo espacio para la recuperación de los detenidos a través de la educación.
Para finalizar se proyectó un video donde pudo verse el esfuerzo y los pasos que siguieron alumno, docentes, personal del SPB y diversos sectores de la comunidad para lograr ambos proyectos.
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