El oftalmólogo lleva trece años en el centro de salud local, y pasó del consultorio a la oficina central.
—¿Cómo llegó a la dirección del hospital?
—Anteriormente estaba de manera interina la doctora Melo. Mientras, este último tiempo, yo estaba haciendo una capacitación en mi especialidad. Hasta que se ordenaron un poco más las cosas y el Ministerio de Salud me hizo el nombramiento, con un cargo titular.
—Y ¿cómo fue el momento de decidir, de aceptar?
—Fue muy movilizante, porque es una responsabilidad muy grande. No es un simple cargo con una letra, sino que es algo que conlleva una responsabilidad social con toda la comunidad. Porque éste es un hospital muy grande e importante para la zona, que no sólo abarca Merlo, sino toda la costa.
—¿Cuál es su función?
—El cargo es "director médico". Es decir que me encargo sólo del sector médico. Después hay una parte administrativa, una de personal, etcétera, que tienen a distintos profesionales.
—A lo largo de estos 13 años, ¿qué falencias y fuertes describen al hospital local?
—Mmmm… Yo cambiaría la pregunta. Porque a veces no hay que poner en la balanza lo bueno y malo.
A partir de esta semana, que estuve como director, te puedo decir que los profesionales que hay cumplen y atienden a los vecinos.
Obviamente, en el aspecto médico, siempre hay que ajustar cosas, a nivel de servicio. Por eso, la próxima semana voy a citar servicio por servicio. La idea es conversar con cada uno para interiorizarme más y luego se va a tratar de mejorar. Pero hay que entender que somos personas como cualquier otra. Podemos tener problemas y dificultades que se van solucionando a nivel humano.
—¿Y en esta primera semana, cómo lo encontró?
—Está funcionando. Incluso, en el incendio de Cerro de Oro se movilizaron todas las ambulancias de la costa y el hospital estuvo en estado de alerta. Los médicos ya estaban informados y otros ya estaban acá para atender cualquier emergencia. Es decir, estábamos todos listos. Y eso muchas veces la gente no lo ve.
—¿Cree que hay una mala imagen de la salud pública en Merlo?
—A veces la gente se queja del hospital, pero estamos con una responsabilidad social muy grande. Porque cuando hay que estar, estamos.
Ahora, lo que falta es que las demás partes se comprometan. Porque un compromiso requiere de los dos.
Estamos en una sociedad donde en vez de valorar las cosas buenas, se ve lo malo. Entonces, tenemos que empezar a valorar, porque todos queremos un cambio. La sociedad quiere un cambio del hospital, al igual que nosotros.
—¿Y cuál es el desafío que se propuso en esta nueva etapa?
—Que no sea lo mismo. Que la opinión pública no piense lo mismo de la salud. Que también vea las cosas buenas, y que cada uno haga lo que tenga que hacer.
—¿Piensa incorporar profesionales?
—Se está evaluando. Ya lo vamos a plantear de forma concreta, por el crecimiento y la necesidad de la zona.
—¿Qué lugar y cómo definiría su profesión?
—Es una bendición. El hecho de venir todos los días a ayudar a la gente, sea por un resfrío o algo grave, me gratifica. Es una acción de amor que uno puede dar en una situación que el otro tiene una necesidad. Porque todos necesitamos de todos. Es como una cadena, donde si todos colaboramos, vamos hacer las cosas bien. El problema es que a veces muchos exigen y no dan nada, y ésos son los que critican.
Comentá la nota