Una agencia calificadora de crédito amenazó con bajarle la nota a sus bonos.
Muchos creen que Grecia no podrá con sus compromisos y a ello se sumaron dos indicadores negativos: la desconfianza de los consumidores europeos y la persistencia del desempleo en EE.UU., que subieron en 22 mil la semana pasda cuando se esperaba una baja.
Frente a ese panorama, las bolsas de Europa bajaron Francfort casi 1,5% o Londres 1,2%; en Asia la mayor, Tokio, retrocedió 1% y al final del día Nueva York también bajó: 0,5% En Latinoamérica, San Pablo logró mantenerse a flote pero Buenos Aires perdió 3,5.
Según un comunicado emitido en Londres, los analistas de S&P mantienen por ahora la calificación de Grecia en BBB- para la deuda a largo plazo y en el A-2 a corto plazo, ambas bastantes buenas pese a que la deuda griega supera con creces el propio valor de la economía, medida en PBI.
Sin embargo, las expectativas negativas de los bonos griegos "reflejan la posibilidad de una nueva reducción en una o dos notas en cuestión de un mes", dijo la agencia, muy cuestionada, igual que sus competidores, por la crisis global y el rol que juegan en ellas entidades de su tipo.
También el FMI es cuestionado por pedir, sin innovación alguna, más ajuste. El jueves la huelga en Grecia se sintió con mucha fuerza y ayer los técnicos del organismo dejaron Atenas junto con delegados de la Unión Europea muy confundidos sobre cómo seguirá la crisis.
El pequeño país del sur europeo se encuentra inmerso en una profunda crisis económica debido a su gran endeudamiento (113% del PBI) que amenaza con afectar también la estabilidad de la zona euro, a la que el país helénico pertenece. También es alto el déficit fiscal, casi 13% del PBI.
El gobierno, elegido hace relativamente poco, de corte socialista, tiene niveles de aceptación altos, pero el ajuste presupuestario, que recorta aguinaldos y gasto social, podría afectarlo.
Los expertos fondomonetaristas y de Bruselas volvieron a casa con "sentimientos encontrados", dijo la prensa local. Por un lado, con la impresión de que las medidas adoptadas por el gobierno de Atenas van en la dirección correcta -según su visión-, pero también con el sentimiento de no poder contener el enorme déficit y las deudas del país. Por ello, consideraron que hay que adoptar nuevas medidas, entre ellas subir el IVA y la edad de jubilación y bajar la reducción de prestaciones sociales, según se dijo. Los medios griegos cuentan con una "granizada de medidas de ahorro" en los próximos días sobre el país, lo que a su vez augura más protestas de los trabajadores.
En Grecia ya hay salarios muy bajos para la UE, en torno a 1.200 euros mensuales. Y 60% de los jubilados ganan 600 euros.
El comisario de Política Monetaria de la UE, Olli Rehn, viajará la próxima semana para hablar sobre las últimas decisiones respecto al programa de ahorro griego.
A Bruselas le preocupa Grecia pero también busca apuntalar la credibilidad de la moneda común.
En tanto, en una presentación ante el Senado de los Estados Unidos, el jefe de la Reserva Federal, (el Banco Central) Ben Bernanke, dijo que su país revisa los acuerdos sobre finanzas realizados por el banco Goldman Sachs y otros en relación a la crisis de la deuda de Grecia. La Reserva y la SEC (comisión reguladora) se interesan en el tema", agregó.
"Es contraproducente usar instrumentos financieros de modo que desestabilice intencionalmente a un país o una empresa", subrayó.
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