Nueve meses después, la realidad del barrio Químico II de Sierras Bayas

Asentadas sobre irregular superficie, las 29 viviendas del Barrio Químico II, en la localidad de Sierras Bayas, despiertan diversos comentarios. Zigzagueantes, con sus paredes desnudas, sin techar en muchos casos, sin puertas y ventanas, en otros, parecen reliquias abandonadas por alguna civilización, que tuvo que escapar sin poder terminar de construirlas.
Mencionamos que son, a ojos vista, en la actualidad, una triste postal, un lamentable desenlace de un proyecto, que, convocó a gente con legítimos anhelos de alcanzar “el nido propio”. Un camino que comenzó a transitarse un par de años antes, que el Siglo XX expirara, y que arrancó desde su misma génesis con altibajos, con dramas. Desprolijidades hubo, lo han reconocido todos los actores, de esta tragedia que es hoy, este complejo habitacional inconcluso.

La idea original, cuentan los que saben, fue que el Sindicato de los Químicos, realizara otro grupo de casas, luego de terminadas las del primer núcleo. Se habla de que 30 fue el número de propiedades a levantar. Se rumorea, también, queridos amigos, que los pre-adjudicatarios anotados, superó con demasiada amplitud, esa estipulada y concreta cifra. Más personas inscriptas que viviendas a construir, primer punto a contabilizar como extraño, al menos.

Raúl Medice era el encargado sindical de llevar adelante las gestiones, ante los futuros dueños de las casas y ante el Instituto de la Vivienda de la Provincia. En los documentos de aquellos momentos, en los recibos de pago, es factible encontrar algún dato mal colocado. No se acusa formalmente a nadie, pero que hubo desprolijidades, es bien probable.

Entre devaneos, arribó el año 2009. Se puso en marcha la empresa constructora, haciendo renacer esperanzas dormidas. Un mal día, tiempo después, la obra se paralizó. Nadie, amigos, dio explicaciones. Otro golpe a la fe, fe de trabajadores sierrabayenses, dispuestos a quedarse en su terruño querido.

El 27 de enero de 2012, las miradas de muchos, comenzaron a posarse en esos proyectos de casa a medio terminar. Las mismas cobraron extraña vida de pronto. Familias por doquier, aparecieron y ocuparon las viviendas, en las condiciones que estaban. Todas las casas fueron habitadas sin autorización de nadie.

Los meses han transcurrido, inexorables, devoradores de charlas, de asambleas con autoridades del Instituto, con representantes sindicales, con la Justicia. Allá por mayo, y con la aparición nada grata del frío, hubo quienes, amigos, emprendieron la retirada. Es muy difícil “campear” el temporal, sin ningún recurso. Paredes brotando agua, cual si fuese una fuente, sin baño habilitado, sin ni siquiera contar con pozo séptico. Aguantar es bravo, en esas condiciones. Quedaron 12 familias.

Aquellos que desalojaron, con la promesa de que se les otorgaría materiales si conseguían un terreno, aún esperan. Hoy quedan 9 familias nada más, de las 27 originales ocupantes. Han sorteado pruebas y siguen aguardando. La situación es harto compleja, desde todo sitio de observación.

La Municipalidad, no avala para nada la medida adoptada por los ocupantes. Hacerlo sería erróneo, desde el eje político, y dejaría mal parado a todo el sistema legal. Sería un espaldarazo a la usurpación de propiedades.

Desde la empresa de vigilancia que controla el predio, se han desmantelado varias casas y se ha cambiado la ubicación de la garita, que ahora permanece en la entrada del Químico II.

Los intrusos no cuentan ya con medidor de luz, están enganchados, literalmente. En los últimos días, han sido fichados por la policía, ante un requerimiento del señor Juez de Garantías, doctor Carlos Villamarín. El 1° de noviembre, se reunirán con el fiscal que instruye la causa en su contra, en un encuentro preparatorio, ya que el 8 del mismo mes, se presentarán ante el mencionado magistrado. El defensor de los vecinos es el doctor Samuel Bendersky.

La intención de los sobrevivientes de aquella toma de enero, es negociar una solución a su dilema habitacional. Plantearán lo mismo de siempre: la imposibilidad manifiesta de alquilar, dado los costos actuales. Y dirán que ellos pagaron oportunamente, y les asiste derecho. Expresarán que el techo es algo sumamente prioritario. Habrá que aguardar, lo que dictamine el letrado interviniente.

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