Son prueba esencial de la causa. Las escuchas, que en esta nota reproduce en exclusiva LA BRUJULA 24, forman parte de acusación central contra Juan Ignacio Suris y su banda.
Ahora, LA BRUJULA 24 presenta nuevos y reveladores diálogos. Para el juez Santiago Ulpiano Martínez, dichas intervenciones telefónicas son evidencia irrefutable del negocio de la venta de droga cometida por la organización hoy desbaratada.
En estas escuchas, se puede apreciar “el lenguaje codificado, encriptado, simulado y críptico” que utilizaban los integrantes de la banda para hacer referencia a la cocaína o a la marihuana.
“Los términos más frecuentes utilizados para nombrar a la droga son reemplazados por una terminología impostora”, señaló el juez en su resolución.
Según se probó durante la investigación, algunas de las palabras “clave” más usadas son: remís; zapatillas; ramón; auto; falcon; Mercedes Benz (droga de buena calidad) o “cargar tarjeta”, entre muchas otras.
En la primera escucha, Juan Suris habla con Fernando Bond Stork (también detenido y procesado en esta causa). Comentan la detención de otro narco, Fabián Acarino, que había ocurrido hacía pocas horas. Además, Bond Stork le pregunta si le había conseguido el “remís” y le reclama unas “zapatillas”. Suris reconoce que “la cosa está complicanda” en Bahía por el avance de distintas causas judiciales sobre narcotráfico.
En segunda escucha publicada por LA BRUJULA 24, también habla Juan Ignacio Suris. En este caso, el nombre de su interlocutor se mantendrá en reserva para no afectar la investigación.
Aquí el novio de Farro habla sobre un “curro” con altos mandos del Servicio Penitenciario Bonaerense y, además, cuenta que tiene una reunión muy importante con el secretario privado del Gobernador cordobés José Manuel de la Sota.
Sobre la droga, la conversación es elocuente. Utilizando el código impostor de “autos”, se hace referencia la venta de un “mercedes” y de un “206”. Y sobre la calidad de la sustancia dicen “la compu está bien terminadita”. En un momento, a uno de ellos se le escapa la palabra “paquetitos”. Y refiere que es “mucho riesgo tener la mercadería en casa”.


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