Decenas de miles de personas salieron este domingo a las calles en varias ciudades de Bulgaria para protestar contra la pobreza y la corrupción, en medio de una crisis económica y social derivada de las políticas de ajuste impulsadas por la Unión Europea.
Además, se registraron marchas de protestas en otras 30 ciudades del país balcánico, el más pobre de la Unión Europea (UE), que vive desde hace dos semanas una ola de manifestaciones por la nacionalización de las tres empresas eléctricas del país, actualmente en manos de dos compañías checas y una austríaca.
También exigen un Ejecutivo de crisis, la convocatoria de una Asamblea Especial para reformar la Constitución, una mayor participación civil en el Ejecutivo y los órganos reguladores y la supresión de la inmunidad de los parlamentarios.
A mediados de la semana pasada, el Gobierno del populista primer ministro Boiko Borisov presentó su dimisión en bloque tras violentos enfrentamientos entre manifestantes y la policía.
El presidente de Bulgaria, Rosen Plevneliev, prevé la constitución de un Gobierno tecnócrata interino y la celebración de elecciones generales anticipadas a finales de abril o principios de mayo, al considerar "agotado" el actual Parlamento.
La resistida disciplina financiera búlgara, no obstante, recibe elogios desde Bruselas, desde donde se resalta que el déficit público es sólo del 0,5 por ciento del PIB.
Pero en este país de la Unión Europea existe una pobreza extrema, propia del Tercer Mundo. Casi un quinto de la población vive en el umbral de la pobreza con un ingreso de apenas 120 euros al mes. Cerca de un tercio de los jóvenes no encuentra trabajo.
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