Nueva York despide a Bloomberg y vota hoy por un nuevo alcalde

Nueva York despide a Bloomberg y vota hoy por un nuevo alcalde
Termina el gobierno del magnate, que duró 12 años. El demócrata De Blasio es favorito.
Adiós Mr. Bloomberg, bienvenido Mr. De Blasio. Nueva York vivirá hoy un cambio de 180 grados. Después de doce años de mucho glamour, aviones privados y una estrecha relación con Wall Street, el multimillonario republicano Michael Bloomberg le entregará las llaves de la llamada “Big Apple” a Bill De Blasio, un demócrata hijo de inmigrantes, casado con una ex lesbiana afroamericana, que centró su campaña electoral en la lucha contra la desigualdad y la pobreza.

De acuerdo a los sondeos, en las elecciones por la Jefatura del Gobierno de Nueva York, De Blasio se impondrá esta noche contra su rival republicano, Joseph Lohta, por cerca del 40% de los votos.

El último sondeo, divulgado ayer por The Wall Street Journal y NBC, coloca a De Blasio con el 65 % mientras que Lhota se queda en el 24 %, “No hay elección”, dijo a la agencia EFE el politólogo Rodolfo de la Garza, de la Universidad de Columbia, quien prevé “un triunfo rotundo” del demócrata.

Terminará de ese modo la era Bloomberg y comenzará una totalmente distinta. El magnate deja un legado mixto. Los argentinos que, como el Jefe de gobierno de Buenos Aires, Mauricio Macri, han tenido la oportunidad de reunirse varias veces con él, conocen bien su eficiencia y la manera en que después del shock psicológico que provocó el 11 de setiembre logró recuperar la mística de la ciudad. Del polvo y el espanto que dejó el derrumbe de las Torres Gemelas, Bloomberg reconstruyó la zona, que sigue siendo una gran atracción para miles de turistas. Más aún, gracias a sus estrechas relaciones con el mundo financiero, Bloomberg contribuyó a que, después del derrumbe de Lehman Brothers y la consecuente crisis del 2008, Wall Street no se viniera abajo.

Pese a que su fortuna de 27.000 millones de dólares se incrementa cada 15 minutos, Bloomberg se trasladó todos los días a su trabajo en subte y hace doce años que no se toma vacaciones.

Durante su campaña, De Blasio lo criticó, sin embargo, al plantear que en Nueva York conviven dos ciudades: la de los ricos y la de los pobres y sugirió que el alcalde representa la ciudad de los ricos.

Bloomberg respondió diciendo que la campaña electoral de De Blasio alimentó la lucha de clases y fue racista. Haciéndose eco de sus declaraciones, el New York Post publicó en su tapa una foto de De Blasio junto a una hoz y un martillo con un título que decía: “De regreso a la Unión Soviética”. Sus enemigos ponen el acento en que, cuando era joven, apoyó al régimen sandinista durante la guerra con los contras en Nicaragua y fue a Moscú en 1983, cuando Reagan calificó por primera vez a la URSS como “el imperio del mal”.

Todos los especialista consultados por Clarín afirman, sin embargo, que De Blasio no es un ideólogo.

Es un progresista muy pragmático.

Casado con una ex lesbiana afroamericana y padre de dos chicos biraciales muy simpáticos, cuyo look afro le dio a su campaña un atractivo especial, De Blasio, (1,96 metros de altura) no solo criticó duramente la desigualdad económica (actualmente hay 1.700.000 de neoyorkinos que viven bajo el nivel de pobreza) sino que también ha sido muy crítico de la práctica policial de parar y cachear (conocida como stop and frisk ), defendida por Bloomberg y que afecta de forma desproporcionada a afroamericanos y latinos. “Queremos crear oportunidades para todos los neoyorkinos y eso comienza por pedirles a los ricos que paguen más para financiar la educación temprana y los programas después de la escuela”, dijo De Blasio.

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