La empresa Teba –que ya controla Retiro- construirá la terminal, locales y restaurantes. El gobierno porteño, que entrega al 7% de su valor de mercado un predio de casi 40.000m2, no tendrá ninguna injerencia.
El gobierno se encargará también de valorizar el área, con una extensión de la Línea E de subtes, una bajada exclusiva de la Autopista Dellepiane y la urbanización de la zona aledaña.
La Terminal de Ómnibus Dellepiane es, en verdad, una iniciativa loable frente al alto nivel de saturación que padece la terminal de Retiro. La ciudad cuenta hoy con una sola central de micros de dimensiones, además de la Parada Liniers, y esto repercute en el flujo de tránsito que atesta una zona que ya de por sí es complicada por la cercanía del puerto. En 2012, últimos datos disponibles, de Retiro salieron y entraron 626.503 colectivos de media y larga distancia.
El proyecto llegó a manos del ministro de Desarrollo Económico, Francisco Cabrera, a mediados de 2012. La iniciativa privada lleva la firma de Néstor Otero, titular de TEBA, un empresario que fue objeto de numerosos informes de la Auditoría General de la Nación por incumplimientos en la concesión de Retiro.
Además, está procesado por el presunto pago de coimas al ex secretario de Transporte Ricardo Jaime: se lo acusa de pagarle el alquiler de un departamento en Puerto Madero cuando Jaime le extendió la explotación de Retiro por 10 años más, en 2005.
La iniciativa de TEBA recibió en seguida el visto bueno de Mauricio Macri. Rápidamente, la Ciudad le transfirió la responsabilidad de liderar el proyecto a Humberto Schiavoni, presidente de la Corporación Buenos Aires Sur, ente estatal dedicado al “desarrollo del sur”. La Corporación realizó un llamado a licitación para la construcción y mantenimiento de la terminal. TEBA fue la única oferente.
En concreto, se trata de un predio de 37.212 m2 que pertenecen (pertenecían) a Subterráneos de Buenos Aires (Sbase). Allí estaba planeada la construcción de talleres para el mantenimiento de los vagones del subte (hoy altamente tercerizado). La nueva terminal de la zona sur apunta, según el gobierno, a desconcentrar el 40 por ciento del flujo que absorbe Retiro. Habrá 48 dársenas de ascenso y descenso, una dársena para taxis, otra para líneas de colectivo, 55 boleterías y playas de estacionamiento –que serán explotadas por TEBA– con capacidad para más de 442 vehículos: 400 particulares, 10 remises, 10 combis o minibuses y 22 transportes de encomiendas y mercadería.
El gobierno incluyó en la licitación una cláusula poco común para este tipo de iniciativas. Como apunta un informe del ex legislador de Izquierda Democrática, Rafael Gentili (ver entrevista), el Ejecutivo venderá el inmueble a través de un contrato de leasing con un plazo de 18 años. A cambio, la empresa asumirá los costos de la construcción de la terminal, que la misma TEBAcalcula en 50 millones de pesos.


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