Nueva terminal: será la única íntegramente privada del país

Nueva terminal: será la única íntegramente privada del país
La empresa Teba –que ya controla Retiro- construirá la terminal, locales y restaurantes. El gobierno porteño, que entrega al 7% de su valor de mercado un predio de casi 40.000m2, no tendrá ninguna injerencia.

El gobierno porteño logró el aval legislativo para habilitar un negocio redondo en el sur de la ciudad. La empresa TEBA, que explota la concesión de la terminal de ómni­bus de Retiro, le propuso al Ejecuti­vo la construcción de otra terminal, en Flores. Al Ejecutivo le gustó la idea y, cuando hubo llamado a lici­tación, Teba se quedó con ella por­que fue la única oferente. El mode­lo de negocio es inusual: en vez de concesionar el predio de casi 40 mil m2, ubicado en la intersección de la Autopista Dellepiane y Lacarra, el gobierno se lo venderá a TEBAen cómodas cuotas a 18 años a tra­vés del sistema de leasing. Es de­cir, el gobierno financiará la trans­ferencia de tierras públicas a una empresa privada y ésta construirá una terminal capaz de absorber el 40 por ciento del tráfico de ómni­bus de Retiro y explotará ese nego­cio y otros colaterales, bastante ju­gosos, como el de los alquileres de locales y publicidad.

El gobierno se encargará tam­bién de valorizar el área, con una extensión de la Línea E de subtes, una bajada exclusiva de la Auto­pista Dellepiane y la urbanización de la zona aledaña.

La Terminal de Ómnibus Delle­piane es, en verdad, una iniciativa loable frente al alto nivel de satura­ción que padece la terminal de Re­tiro. La ciudad cuenta hoy con una sola central de micros de dimensio­nes, además de la Parada Liniers, y esto repercute en el flujo de tránsi­to que atesta una zona que ya de por sí es complicada por la cercanía del puerto. En 2012, últimos datos disponibles, de Retiro salieron y en­traron 626.503 colectivos de me­dia y larga distancia.

El proyecto llegó a manos del ministro de Desarrollo Económi­co, Francisco Cabrera, a mediados de 2012. La iniciativa privada lleva la firma de Néstor Otero, titular de TEBA, un empresario que fue ob­jeto de numerosos informes de la Auditoría General de la Nación por incumplimientos en la concesión de Retiro.

Además, está procesado por el presunto pago de coimas al ex se­cretario de Transporte Ricardo Jai­me: se lo acusa de pagarle el alqui­ler de un departamento en Puerto Madero cuando Jaime le exten­dió la explotación de Retiro por 10 años más, en 2005.

La iniciativa de TEBA recibió en seguida el visto bueno de Mauri­cio Macri. Rápidamente, la Ciu­dad le transfirió la responsabilidad de liderar el proyecto a Humberto Schiavoni, presidente de la Corpo­ración Buenos Aires Sur, ente esta­tal dedicado al “desarrollo del sur”. La Corporación realizó un llama­do a licitación para la construcción y mantenimiento de la terminal. TEBA fue la única oferente.

En concreto, se trata de un predio de 37.212 m2 que pertene­cen (pertenecían) a Subterráneos de Buenos Aires (Sbase). Allí esta­ba planeada la construcción de ta­lleres para el mantenimiento de los vagones del subte (hoy altamente tercerizado). La nueva terminal de la zona sur apunta, según el go­bierno, a desconcentrar el 40 por ciento del flujo que absorbe Reti­ro. Habrá 48 dársenas de ascen­so y descenso, una dársena para taxis, otra para líneas de colecti­vo, 55 boleterías y playas de esta­cionamiento –que serán explota­das por TEBA– con capacidad para más de 442 vehículos: 400 parti­culares, 10 remises, 10 combis o minibuses y 22 transportes de en­comiendas y mercadería.

El gobierno incluyó en la li­citación una cláusula poco co­mún para este tipo de iniciativas. Como apunta un informe del ex legislador de Izquierda Democrá­tica, Rafael Gentili (ver entrevista), el Ejecutivo venderá el inmueble a través de un contrato de leasing con un plazo de 18 años. A cam­bio, la empresa asumirá los costos de la construcción de la terminal, que la misma TEBAcalcula en 50 millones de pesos.

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