Destacados líderes republicanos impulsan una reforma para poner fin a la ciudadanía automática para toda persona nacida en el país
"Seguir con eso es un error. Debemos ser conscientes de que hay todo un negocio que se mueve alrededor de que mujeres embarazadas tengan sus hijos en Estados Unidos", dijo el senador Lindsay Graham.
Tal como anticipó LA NACION, el representante republicano por Carolina del Norte se prepara para impulsar una reforma constitucional para terminar con ese derecho que, desde 1868, se concede a los nacidos en Estados Unidos.
Las asociaciones hispanas que vienen de luchar a brazo partido contra la normativa de Arizona que pretendía declarar "un crimen" la inmigración ilegal reaccionaron con indignación. "Esto nos pasa por estar desorganizados. En Estados Unidos hay más de cuatro millones de hispanos en condiciones de votar. Pero no nos registramos para hacerlo, no nos involucramos, y así están las cosas: nos pasan por arriba y nos quieren seguir explotando", dijo a LA NACION Francisco Heredia, de la organización pro voto Mi familia vota.
Hasta ahora, los demócratas han guardado prudente silencio ante lo que, dicen algunos, podría ser un globo de ensayo. Pero mientras ellos callan, los republicanos siguen tomando impulso y anotando respaldos para la idea.
Por lo pronto, hasta el ex candidato presidencial John McCain alzó su pulgar a la idea. "No podemos admitir tan fácilmente como legal lo que proviene de una posición fraudulenta", dijo, con relación a la obligatoriedad de conceder derecho de ciudadanía a quien procede del "fraude" de no tener papeles.
Igual criterio adoptó el líder de la minoría republicana de la Cámara de Representantes, Mitch McConnell, y, previamente, ya lo había hecho el senador Jon Kyl. Un coro de peso en favor de que comiencen las audiencias en el cuerpo legislativo para buscarle la vuelta al asunto y avanzar con el recorte de derechos.
La cuestión ha sido un balde de agua fría para la comunidad hispana. Pero puede que no dure mucho. Ocurre que en el "laboratorio de ensayo" en que, de hecho, se ha convertido Arizona para todo lo que implique inmigración, la idea no ha calado bien. Y muestra a la sociedad muy dividida al respecto.
La primera medición de impacto, hecha por el diario The Arizona Republic , se saldó con una división pasmosa: el 46% de los consultados rechazó la idea, mientras que el 45% dijo que podría apoyarla. El resto se abstuvo de opinar.
"Las cosas están muy divididas", dijo a LA NACION Jerry Stahl, analista de la Universidad de Arizona. A su juicio, "sería un riesgo" para los republicanos avanzar en este momento con una iniciativa de ese tipo, con las elecciones de medio término ya a la vista.
Enmienda
No es la primera vez que los republicanos proponen eliminar ese derecho, pero hasta ahora no lograron avanzar en el tema.
En todo caso, una enmienda de la Constitución tendría que ser aprobada por dos terceras partes en ambas cámaras del Congreso y también tendría que ser ratificada por tres cuartas partes de las legislaturas estatales, en un largo y complejo proceso legislativo. "No es un derrotero sencillo", admitió el analista.
Hasta el propio McCain reconoció las dificultades de avanzar en el proyecto. "La verdad es que los padres fundadores hicieron las cosas tan bien que no es fácil modificar la Constitución", expresó. En todo caso, el ex candidato no avanzó en la explicación de por qué, entonces, ir en contra de tan brillantes hombres.
Hace apenas tres años, en 2007, cuando la campaña electoral despuntaba, McCain apoyó la idea de una reforma migratoria integral. El proyecto fracasó y, desde entonces, fue radicalizando su posición hacia criterios de rechazo a la inmigración indocumentada. la cual, afirma, "se beneficia de las escuelas y hospitales de Estados Unidos". Detrás de todo eso está el intento de McCain de resistir al embate de su contendiente en la interna por la candidatura republicana al Senado, John Hayworth.
Según el Centro Hispano Pew, el número de niños nacidos de indocumentados en Estados Unidos ha aumentado de cerca de 1,3 millones en 2003 a 4 millones en 2008.
Los grupos opuestos a la reforma migratoria insisten en que los indocumentados tienen hijos para utilizarlos como "anzuelo" en su propia batalla por conseguir documentos de residencia en el país.
"Vienen a tener los hijos acá para luego quedarse", dijo el diputado regional republicano Rick Murphy.
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