La nueva ministra de Educación: "una autoconvocada arrepentida"

"Es una autoconvocada arrepentida. A la primera de cambio accede como funcionaria y traiciona los principios fundamentales de los autoconvocados". Esa fue la descripción que volcó quien fuera el vocero de la desaparecida Asam-blea Autoconvocada de Docentes, Víctor Gam-boa (de SITEPSa), al hablar de la nueva ministra de Educación, Adriana López Figue-roa, cuya asunción será hoy a las 9 en el centro cívico Grand Bourg.
Es por esta situación que muchos sectores de la docencia que avanzaron en la lucha por sus salarios desde el 2004, resisten a López Figueroa como ministra.

La docente llegó al Ministerio de Educación al iniciarse la gestión de Juan Manuel Urtubey. En ese momento, y tras la crisis que habían sufrido los docentes con el gobierno de Juan Carlos Romero (que tuvo como punto característico la represión a los maestros el primero de abril de 2005 en la Plaza 9 de Julio), se había aceptado la inclusión de la autoconvocada en el gabinete de Educación como una buena señal a los docentes. Pero las estimaciones no duraron mucho, dado que al poco tiempo se cortó el diálogo con la Asamblea Provincial, que de a poco, se fue desarmando.

Al analizar la salida de Leopoldo van Cauwlaert, y tras calificarlo como el "ministro del retroceso", tras la imposición de la enseñanza de religión católica en las escuelas, Gamboa lo calificó, también, como alguien que "no supo nunca nada de Educación". De hecho, se reconocía que el área siempre fue más conocida por López Figueroa, quien "fue nada más y nada menos quien marcó la línea" a seguir desde la cartera. "Sus antecedentes son su ambición y su oportunismo".

"Ella era una de las que nos acompañaban en el campamento (docente, ubicado enfrente de la Casa de Gobierno en el Grand Bourg), en 2005", dijeron otros docentes a Nuevo Diario, al recordar esa época de lucha. Describieron a López Figueroa como "una de las docentes de posiciones más radicales" dentro de la Asamblea autoconvocada. Ya en el 2006 "se le perdió el rastro porque se fue a especializar a España".

Luego, la reencontraron, pero como funcionaria. Destacaron que antes de irse, fue vicedirectora de la escuela Submarino Ara, una de los establecimientos fusionado con otras instituciones en San Luis, acción ministerial que desembocó en reclamos de los padres de alumnos, dadas las consecuencias que implicaban el cierre y reacomodo de los chicos.

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