Ya es de público conocimiento que Carlos Rovira está constantemente intentando socavar a los sectores clossistas que están en instituciones públicas que manejan una importante "caja".
El análisis político inmediato es que Rovira tuvo una nueva derrota dentro de las bases de la renovación. La primera fue cuando en su propia casa –la legislatura- bajó a una de las comisiones para interrogar y culpar directamente a Ricci por el desfinanciamiento de EMSA. En ese momento el titular de la empresa estatal respondió a los cuestionamientos y esto disparó la primera interna pública y notoria de la renovación. En ese momento Closs apoyó al titular de la compañía. Esto por su puesto despertó el descontento de Rovira y de ahí en más la historia ya es conocida.
Parafraseando a Maquiavelo: el rey perdió una batalla más, pero el interrogante que nace es ¿Rovira está dispuesto a perder la guerra?

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