El gobierno iraquí informó que 948 personas murieron a lo largo del mes de noviembre en atentados, explosiones y tiroteos vinculados con la espiral de violencia que vive el país desde hace meses.
El informe oficial también establece que la mayoría de los muertos y heridos se concentraron en la capital, Bagdad.
Los ataques sectarios, especialmente de sunnitas contra chiitas, escalaron en los últimos meses, sobre todo después de la retirada de las tropas estadounidenses hace un año y medio.
Muchos sunnitas que pertenecían a la elite de poder durante el gobierno del derrocado y asesinado Saddam Hussein, se sienten ahora perjudicados por la actual gestión que conduce el primer ministro chiita, Nuri al Maliki.
El mes más violento de este año continúa siendo julio con más de mil víctimas fatales.
Los ataques sectarios, especialmente de sunnitas contra chiitas, escalaron en los últimos meses, sobre todo después de la retirada de las tropas estadounidenses hace un año y medio Este mes coincide con las fugas de las cárceles de Abu Graib, al oeste de Bagdad, y de Al Tayi, al norte de la capital, en las que más de 500 miembros de la organización Al Qaeda, lograron escaparse en medio una batalla campal con la policía iraquí.
A lo largo de esta segunda mitad del año, la ONU ha expresado en reiteradas ocasiones su preocupación por el aumento de los atentados y la violencia religiosa en Irak, mientras que el propio gobierno ya habla de "guerra sectaria".
Pero ninguna de estas advertencias o estos pronunciamientos han logrado detener la ola de violencia, que hoy continuó en la zona de Al Wayihia, en la provincia oriental de Diyala.
Al menos once iraquíes murieron y cuarenta resultaron heridos, doce de ellos están grave, en un atentado realizado contra un funeral y en un ataque contra un conocido organizador de protestas sunnitas antigubernamentales, que finalmente falleció, informó EFE.
El primer atentado ocurrió durante el funeral del hijo del jeque del clan sunnita Al Arbakilla, Muzahar Ali al Shalal, quien había fallecido apenas unas horas antes, durante la madrugada, por la explosión de otro artefacto en la misma zona.
En cuanto al asesinato del dirigente político, un grupo de desconocidos disparó al jeque Jaled al Yomeili, organizador y coordinador de las acampadas de los sunnitas en la ciudad de Faluya, al oeste de Bagdad.
Uno de sus hijos resultó herido en el ataque.
Las comunidades sunnitas mantienen desde hace meses en las provincias en las que son mayoría protestas y acampadas contra el gobierno chiita de Al Maliki, al que acusan de discriminar a esa rama del Islam.
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