Ariel Sujarchuk debió apelar al amor para no perder peso político en distrito. Obedeciendo a Cristina, el jefe comunal de Escobar impuso a su mujer en lista a Diputados y reconstruyó su vida en pareja.
¿Quién dijo que en la política no importa el amor? Estas elecciones no sólo serán recordadas por el frenesí de la conformación de frentes y el cierre de listas, sino también por una ola de participación femenina en las nóminas. En muchos casos, los nombres de las mujeres que en agosto y octubre estarán en los cuartos oscuros están ligados a “barones” del Conurbano.
Dentro de ese universo está el caso del intendente de Escobar, Ariel Sujarchuk. El integrante del Grupo Fénix logró imponer como candidata a diputada nacional por Provincia en la boleta de “Unidad Ciudadana” a su esposa.
La llegada de Laura Russo al puesto 13 de la nómina bonaerense ocurrió en el marco del pedido de la “Jefa” Cristina. La ex presidenta pidió a los intendentes que la acompañan en estas elecciones que las listas se conformen de acuerdo a la ley de paridad de género exigiendo así un fifty fifty en el reparto de nombres.
Lo curioso del caso es que al momento del cierre de listas, Sujarchuk y Russo estaban separados. Las malas lenguas comentaron a Tres Líneas que el intendente K mantuvo un amorío con una de sus colaboradoras provocando el fin de la relación con su esposa.
Sin embargo, la política hace milagros. Ante la insistencia de Cristina de colocar mujeres en las listas, Sujarchuk sumó a Russo a la nómina para no perder “peso político” y de esta forma ambos volvieron a juntarse bajo el mismo techo. ¡Qué viva el amor!

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