Top Ten

1) Alejandro Ferro (Presuntuoso)

2) Pablo Porzio (¿Otra vez)

3) Claudia Píccolo (Otra actitud)

4) Paulina Coggi (Otra impune, y van…)

5) Mariano Pérez Rojas (Tudo bem)

6) José Reynaldo Cano (Muy voluble)

7) Ramón “Toto” Lorenzo (Va a full)

8) Otto Wöhler (Ineficiencia admitida)

9) Ariel Ciano (Esa boquita)

10) Rubén Íride (Flor de disgusto)

1) Alejandro Ferro (Presuntuoso)

Todo un caso el neumonólogo experto, otro que tiene el revire de que previo a su irrupción municipal, no había ni bacterias en el área de Salud municipal. Hombre de briosos y fuertes modales, manifestó con total soltura de cuerpo: “antes de mí, a nadie le interesó la salud”. Eso no lo sabemos, pero que después de él van a tener que surgir interesados y especialistas para arreglar lo que deja, no cabe duda.

2) Pablo Porzio (¿Otra vez)

Salió eyectado de su sillón por una denuncia penal basada en publicación de este semanario. Curiosamente -o no tanto ya- todo terminó en agua de borrajas. Libre ya de acción cargosa, intenta arañar el silloncito nuevamente, que reporta tanta impunidad y tan generoso salario. Incluso se señala que con el apoyo explícito del Colegio de Abogados local.

3) Claudia Píccolo (Otra actitud)

Consejera escolar de la UCR, lejos de la actitud timorata de su colega Osvaldo Calabrese, va al frente con pico y pala y señala: “el contrato que denunciamos está plagado de irregularidades y vamos a ampliar la denuncia”. Hay gente que debe de estar revolviéndose inquieta en la silla de la cocina de su casa.

4) Paulina Coggi (Otra impune, y van…)

Preside la sociedad de fomento del barrio San Martín. La apoya en su tarea su señor esposo, que responde al perfil “no te metás con nosotros porque vas a tener algunos problemitas que no te van a gustar”. Digamos que están un poquitito montados al carro de la victoria, aunque el campo está para volvérseles orégano, porque los vecinos quieren menos murga y más atención a las cuestiones comunitarias. Aquietate, mascarita.

5) Mariano Pérez Rojas (Tudo bem)

Para el secretario de Hacienda surgido de la progresista organización del PSP “Manuel Belgrano”, las finanzas públicas locales están requetebién, preciosas, inmejorables. Mariano considera que pagar facturas por servicios de diciembre en marzo no sólo es normal sino ejemplar: sí, claro, ejemplo de lo que no se debe hacer. Menos que menos el Estado, Marianito. Un Santiago Montoya a la derecha, por favor, que le enseñe cuándo es cuándo.

6) José Reynaldo Cano (Muy voluble)

Inteligente, conocedor, pero muy voluble. Ante el menor cuestionamiento se ofende, se amilana y baja un par de cambios. Pérez Rojas lo corrió fácil por izquierda, al tratarlo de lobbista de la 9 de Julio. Como si el hecho de que la comuna sume deuda con un prestador privado fuera progre, y pedir que se honren los compromisos fuera de derecha, gorila o desubicado. Un poquito menos de corrección y más coraje cívico y conciencia de representación, por Dios.

7) Ramón “Toto” Lorenzo (Va a full)

“El Toto”, camionero rebelde, va por todo y algo más. A su anunciada intención de pujar por el secretariado general de camioneros MDP, le suma ahora la intención de disputar el control de la mutual de los muchachos del volante. Desde que salió en Clarín, la pone firme y fuerte.

8) Otto Wöhler (Ineficiencia admitida)

Responsable del área técnica del INIDEP, en su opinión, la institución oficial es ineficiente como armador de buques. Y sin navegar, igual elaboran informes sobre la existencia, naturaleza y alcances de la pesquería local. ¿Serán magos?

9) Ariel Ciano (Esa boquita)

El “Cholito” cultiva perfil similar al de su jefe político, nuestro bienamado Perogrullo. Habla bajito, casi inaudible en público, pero en privado se desata y no ahorra epítetos poco amables para con los trabajadores municipales, casi siempre en alusión al color de la piel. Claro, los trabajadores no la tienen verde, como la de los camaleones, ni los bolsillos verdes, como los jerárquicos. ¿Cuestiones cromáticas? No, apenas de educación y madurez.

10) Rubén Íride (Flor de disgusto)

Trabajador municipal que sufriera la ira de Ariel Ciano en reunión en Tránsito. La pasó tan mal que aún le quedan rastros del momento de disgusto y nervios en su rostro. Don Iride, no dé tanto por las plumas de esos gallitos, que no valen lo que pesan.

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