Top Ten

1) Eduardo Tomás Pezzati (¿Y dónde está el crucero?)

2) Blas Aurelio Primo Aprile (Todavía tiene ganas de opinar)

3) Fernando Arroyo (Fuimos tan rectitos…)

4) Miguel Nieto (O pagan, o rompemos todo)

5) Antonio Carrasco (No sólo él huele mal)

6) Luis Silva (¡Pum para arriba!)

7) Omar Gándara (Heroico esfuerzo)

8) Ricardo Palacios (Pagando cuentas)

9) Jesús Porrúa (Destino de botones)

10) Claudia Rodríguez (Entre el pasado y las ficciones)

1) Eduardo Tomás Pezzati (¿Y dónde está el crucero?)

Increíble saga de este aspirante a todo y capaz de nada. Fatiga el oído marplatense con el sonsonete de la terminal de cruceros desde hace dos décadas, y resulta que cuando finalmente todo parecía encaminado a tamaño logro, la pifia mal, horrible, con engañifas propias de un niño al que lo cazan copiándose. Tilinguearía a la gomina, de corto vuelo.

2) Blas Aurelio Primo Aprile (Todavía tiene ganas de opinar)

El tipo es irreductible, jamás una pizca de sentido común. Da charlas pretendidamente magistrales, escribe libros que luego autofesteja, a falta de festejantes públicos. Y opina sin desmayo: de Sanz (flaco favor), de sus enemigos políticos, reales o imaginarios. Que se dedique a las odas al brócoli, que puede resultar más entretenido y esclarecedor. Lo último, sobre todo. Que la política se la deje a los que entienden.

3) Fernando Arroyo (Fuimos tan rectitos…)

Era de lo más impoluto de la comarca. Llegó a la banca y anticipó que él, oposición a GAP/Perogrullo, no sería. Hoy ha desatado más de una furia por el cargo que su hija ocupa en OSSE, al que accedió sin concurso. Las viperinas de palacio susurran: “Arroyo arregló”, y hay más de cuatro dispuestos a creerlo.

4) Miguel Nieto (O pagan, o rompemos todo)

Guardavida y secretario gremial, anuncia que o les dan lo que firmaron o llaman a Pepe, el de “rompé, Pepe, rompé”. Consultado sobre qué harían en caso de no percibir en estos días lo que pretenden, Nieto aseguró que “lo que haga falta”. Es decir, Pepe va a darse una vuelta con las gomas y los modales de chiquero. Verano caliente, y no sólo en el termómetro.

5) Antonio Carrasco (No sólo él huele mal)

Dueño de Moliendas del Sur, un emprendimiento oloroso pero muy rendidor, hace dólares del descarte del pescado. Está convencido de que lo quieren sacar del negocio, pero ya está ahí, presto, con el cuchillo entre los dientes, para dar batalla. Que la dé, nomás, pero que invierta en cambiar un poquito los aromas, que a “lavanda” esa se le ha muerto más de un músico.

6) Luis Silva (¡Pum para arriba!)

De histórico perfil bajo, salió a la superficie planteando la defensa del sector de la construcción en la ciudad. Afirma que invierten más que cualquier otra actividad, y eso debe conocerse y reconocerse. La cifra impacta: hay proyectos pendientes por 250 millones de dólares. Para prestar atención.

7) Omar Gándara (Heroico esfuerzo)

Increíble lo de Gándara: se armó solito, se bancó sin pedirle un mango a ningún marplatense contribuyente, y se dio la vuelta completa al Dakar Argentina-Chile-Argentina. Alguien que entiende que los gustos hay que dárselos en vida pero con bolsillo propio. Un mérito y distinción a la derecha, por favor, que éste sí es merecedor.

8) Ricardo Palacios (Pagando cuentas)

Fue el armador de la alianza con Luis Barrionuevo y Acción Marplatense. Según testigos, presumía “del palo verde” que, aseguraba, había puesto el gastronómico en la campaña que llevó a dos de la confianza “del Luis” a ocupar bancas de concejales. ¿Cómo no iba a estar en el acto de Duhalde que organizó “el Luis”? Las deudas se cobran y se pagan.

9) Jesús Porrúa (Destino de botones)

Venía para ser un auténtico primus inter pares de la política lugareña, incluso llegó a creer que tendría oficina nacional. Pero derrapó, qué mala pata. Esta semana quedó en evidencia, en notita de La Capital: Suso guió al senador Sanz por los pasillos y salones del Hermitage. ¡Botones, qué destino cruel!

10) Claudia Rodríguez (Entre el pasado y las ficciones)

La patinadora no se detiene, va por más, más y más operaciones de prensa en una ciudad desquiciada. Anuncia acciones, multas, miles de multas, y busca tapar con gacetillas el estado real y catastrófico de Transporte y Tránsito. Lealtad perruna, en cuatro ruedas alineadas.

Comentá la nota