1) María Fernanda Di Clemente (Zombie)2) Marcelo Salas (Aldrey es el cáncer de MDP)
3) César Sivo (Que se sepa)
4) Susana Gómez (Después de las 8. Bien después)
5) Cristian y Brian Rosso (Remeros virtuales)
6) Guillermo Schütrumpf (Si le hubieran hecho caso…)
7) Néstor Nardone (Feo, feíto, feo)
8) Cristian Alfredo Azcona (El eslabón encontrado)
9) Pablo Moyano (Plata y tropa)
10) Walter Ananía (Así nos están matando)
Abogada que supo integrar el estudio Sivo, cuna de muchos agraciados con cargos y posicionamiento en el sistema judicial, hoy es jueza de garantías en el fuero del menor. Es también la responsable de concederle libertad vigilada al menor que participó del asesinato del fotógrafo platense en Miramar. La describen como soberbia y engreída. De eso no se puede dar fe, pero de que es parte del país de los zombies que habita tribunales, ninguna duda.
2) Marcelo Salas (Aldrey es el cáncer de MDP)
Artista, hombre de familia, sólo busca respeto. Pero no se le da. Y le pone el punto a esa i fastidiosa para su vida: “Florencio Aldrey es el cáncer de Mar del Plata”, asegura. Pide que los marplatenses se abroquelen y echen a quien considera la raíz de todos los males. Mm, tarea más ímproba que llevar la milonga a la disco.
3) César Sivo (Que se sepa)
Dice que los juicios Base Naval 1 son un éxito. Que se esclareció quiénes daban las órdenes, quiénes secuestraban y quiénes disponían sobre el destino final de los detenidos desaparecidos. Si es así, nos gustaría enterarnos. Porque de la lectura de las condenas, no surge. A lo mejor él accede a información clasificada.
4) Susana Gómez (Después de las 8. Bien después)
Para la directora del HIGA, hospital público regional en nuestra ciudad, la mañana se hizo para disfrutar de las sábanas, el desayuno en casita, y poca cosa más. El trabajo, que espere. Los pacientes (¿o padecientes, para ser más ajustados a la realidad?), que padezcan y aguanten. Por supuesto, Su, con ese nombre, ¿qué otra cosa más que aires de diva y sueldo de estrella?
5) Cristian y Brian Rosso (Remeros virtuales)
A los muchachos les apasiona remar. Y como buenos argentinos y marplatenses, son maestros en remar corriente en contra, aunque por ahora sólo en cancha de PlayStation. Porque la laguna es un precioso acuario de gambarrusa, con poca posibilidad de volver a ser una locación de práctica y performance panamericana. Da gusto cómo esta gestión mantiene los escenarios deportivos. Se ve que el “verano para todos” tiene algunos reprobados a marzo… del 2050.
6) Guillermo Schütrumpf (Si le hubieran hecho caso…)
Autor de dos proyectos clave: seguridad y situación de actores populares. Lo ningunean, pero no se dan cuenta que no a él, a la gente. Tanta gente en la chiquitita da asquito.
7) Néstor Nardone (Feo, feíto, feo)
Se dice dirigente, la va de guapo, claro que aupado en la barrabrava de Alvarado. Por ahora, y como tantos guapos de pico, la lleva fácil. Algún día habrá república; y si hay república, habrá justicia; y si hay justicia, será la hora de estos guapos con poco hilo en el carretel.
8) Cristian Alfredo Azcona (El eslabón encontrado)
Nexo entre Juan Garivoto y Pablo Moyano, el hombre reparte la grossa que ambos capitostes usan para mantener al grupo de choque conocido como la barrabrava de Alvarado. Como defensor del pueblo no luce mucho en este rol. Año nuevo, vida nueva, pero parece que no para todos.
9) Pablo Moyano (Plata y tropa)
El hijo de papito Hugo, hombre duro de esos a los que no se les cae una lágrima ni con cebolla, fue al tablón a ver a su club local (Alvarado) horas después de la muerte de su esposa. Maneja los hilos del grupo de choque que cortó los accesos de turistas a los balnearios de Mogotes, y desplegó su poder frente a la comuna. De temer. Por ahora.
10) Walter Ananía (Así nos están matando)
Una de las voces de la ONG Familiares y Amigos de Víctimas del Delito fue contundente: con sus resoluciones, algunos jueces nos están matando día tras día. Ananía pertenece al club de los que no terminamos de entender cómo es eso de que un revólver sin balas no es un revólver. Explíquennos, sean buenitos.






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