Para LA NACION, Sebastián Blanco fue el mejor del parejo torneo, que consagró a Boca, pero que dejó otros datos llamativos
El mejor promedio de Tigre fue el arquero Daniel Islas y de San Lorenzo, Pablo Barrientos; los dos conjuntos que disputaron con Boca el triangular final. Hubo, también, gratas sorpresas: Néstor Ortigoza, de Argentinos, o el Maestrico González, de Huracán, pertenecen a ese selecto grupo de las revelaciones.
Hay más datos, hay más detalles. Los 20 equipos de primera tuvieron 30 entrenadores: la silla eléctrica, lamentablemente, fue parte esencial en el certamen. Hubo dos conjuntos, por caso, con sus respectivos entrenadores provisorios, que contaron tres hombres en el banco en apenas 19 fechas: Estudiantes (Sensini-Russo-Astrada) y Huracán (Ubeda-Martínez-Cappa).
Hubo, esta vez, apenas 59 tarjetas rojas. En el torneo de las controversias, casi la mitad de los expulsados en comparación con el Clausura anterior: 100. Argentinos, Gimnasia (J) y Vélez, con cinco, encabezan la imaginaria tabla de posiciones de los que se portan mal.
Hay otras historias que explican, en parte, la campaña de unos y otros. Tigre, por ejemplo, fue el más efectivo en la imaginaria campaña como local: ganó ocho partidos y perdió uno, con San Martín, de Tucumán por 2 a 1. River, de pésima labor, terminó último por una razón evidente: fue el peor, también, como local. Apenas ganó un cotejo: un 2-1 contra Rosario Central. Lo llamativo, en realidad, un mal que sufre desde hace varios años, la incómoda posición de Gimnasia de Jujuy en la otra imaginaria tabla: la de los visitantes. El equipo jujeño apenas logró el 3,70% de los puntos. Ocho derrotas y un empate: 0-0 con Racing, en Avellaneda.
Boca, el mejor, tuvo sus atributos. En esa tabla, la de los visitantes, resultó el más efectivo: obtuvo el 74,07% de lo jugado. Y en el duelo con los otros poderosos, no perdió con ninguno. La contracara resultó Independiente: su deslucida imagen lo demostró; no ganó ningún clásico.
Más reseñas arrojó el certamen de las polémicas, de las sospechas y de las suspicacias. Alguna vez, un plateísta en una cancha cualquiera, lanzó una pregunta que se pareció a una advertencia. "¿Por qué los árbitros cobran cada vez menos penales?". El cronista tomó nota, luego de una dudosa acción en el área: en el Apertura se sancionaron 31 penales, un dato que, si se lo compara con los anteriores campeonatos, inquieta un poco. En el Clausura 2008 hubo 45 penales; en el Apertura ´07, 56; en el Clausura ´07, 47, y en el Apertura ´06, 63. La conclusión es clara: aquel plateísta tenía razón...
El nivel de los partidos, para los especialistas de LA NACION, tuvo un desempeño "regular" en 70 de los mismos. Apenas hubo un "excelente", el Boca 3 vs. Colón 2 de la 19» fecha y un "muy malo", el River 0 vs. San Lorenzo 0, de la cuarta jornada.
El artillero fue Pepe Sand. Marcó 15 tantos y tuvo un promedio de 0,79 por partido. Fue uno de los pocos calificados con un 10 en esta suerte de reseña de lo mejor y peor de un torneo que no se olvidará.
30 entrenadores. La silla eléctrica ocupó otra vez un lugar esencial: en los 20 equipos hubo 30 técnicos. Sólo 12 conjuntos matuvieron a los DT que arrancaron el Apertura.
10 puntos logró Boca en el "torneo de los grandes". Les ganó a River 1-0, San Lorenzo 1-0, Racing 2-1, y empató con Independiente (1-1). En el triangular, le ganó al Ciclón otra vez: 3-1.
* El equipo del certamen
Según las calificaciones de LA NACION en cada jornada, éste es el conjunto ideal. Se tomó en cuenta a los jugadores que, por lo menos, jugaron los dos tercios del total del Apertura. Newell´s y Lanús son los únicos equipos que tienen dos jugadores.
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