CFK: Los números bajo la espuma

El importante repunte que la intención de voto de Cristina Fernández experimentó tras la muerte de Kirchner se deshace paulatinamente y hoy los números la mandan al balotaje. La Presidenta, entre los clamores y los guarismos, espera un escenario favorable
Cristina Fernández preside un acto en Mar del Plata. Observa, divertida, pantallas que muestran conexiones en tiempo real con distintas ubicaciones de la ciudad; se permite, además, algunas bromas para con su ministro de Economía, Amado Bou-dou, y otras picardías con el intendente lo-cal, Gustavo Pulti. El Jefe comunal marplatense, en tanto, respira hondo, traga sa-liva y reúne el coraje para decir lo que es-tá meditando: “Hay miles de personas que quieren seguir viendo a su país crecer, que quieren un presidente que mejore la ex-pansión y el desarrollo de la economía, que quieren más justicia y más igualdad, y usted Presidenta en todo eso está comprometida”, dispara. Ya está, lo dijo. Pero la Jefa de Estado no acusa recibo.

La escena es una más en la comedia de enredos que protagoniza la propia CFK y buena parte del kirchnerismo, que se desespera por una definición. Carlos Zanini y Juan Carlos Mazzón hacen malabares para obtener proclamas de unidad y de apoyo a la Presidenta en cada una de las provincias en donde el PJ está dividido. De Vido, en tanto, supedita cualquier movimiento a una definición por parte de la jefa política. Por su parte, Cristina se muestra relajada, alegre, despreocupada, y admite, por lo bajo, que sólo cuando las encuestas le garanticen que no deberá pasar por una instancia de balotaje, dará su veredicto.

Pero, ¿cómo? Después de la muerte de Kirchner, casi todos los sondeos fueron coincidentes en colocar a Cristina Fernández por cuatro años más en la Rosada. Sus detractores hablaron del “efecto espuma” y esperaron que pasaran los días para ver cuál era el potencial real de la candidata. Alguien más creyó esta versión.

Pasó la crisis de tomas, con el Indoame-ricano y sus muertos, a los que sobrevinieron los cambios en el área de seguridad. Llegó Mussi para sanear el Riachuelo. Se cabalga sobre una inflación que, apuntan todos los análisis, es el verdadero (¿el úni-co?) rival del Gobierno. A todo esto, ¿qué dicen las encuestas hoy?

La caída más notable en la intención de voto la registró la consultora Managment & Fit. En noviembre, otorgaba a CFK 38.7 puntos en este ítem, de acuerdo a la selección “espontánea” del encuestado, y 52.1% con selección “guiada”. En enero, con la crisis de las tomas y la falta de billetes, Cristina llegaba a 29 puntos. También Ibarómetro dio cuenta de esa efervescencia: en noviembre, publicó un estudio que asignaba a la Jefa de Estado más de 56 puntos. En enero, éstos se habían transformado en “apenas” 38.7. Como contrapartida, para CEOP y Equis, los guarismos se mantienen clavados en alrededor del 44%.

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