Actualmente, en Misiones hay 330 niños bajo tratamiento oncológico, según los datos que maneja la Asociación Civil Creación que desde el 2003 ayuda a los niños con cáncer de la provincia. “El tratamiento dura 5 años en el mejor de los casos, para otros dura un poco más, así que es un período largo”, explicó Nadia Chávez, coordinadora de la ONG. Para enfrentar este largo proceso de lucha contra la enfermedad, los niños y sus familias cuentan con el espacio de apoyo y estimulación que les brinda la Asociación.
Actualmente, en Misiones hay 330 niños bajo tratamiento oncológico, según los datos que maneja la Asociación Civil Creación que desde el 2003 ayuda a los niños con cáncer de la provincia. “El tratamiento dura 5 años en el mejor de los casos, para otros dura un poco más, así que es un período largo”, explicó Nadia Chávez, coordinadora de la ONG. Para enfrentar este largo proceso de lucha contra la enfermedad, los niños y sus familias cuentan con el espacio de apoyo y estimulación que les brinda la Asociación.
Creación surgió en el 2003, como iniciativa de un pequeño grupo de personas con ganas de ayudar y dar un poco de color a los días de tratamiento de los más pequeños. “Fueron varios años trabajando en el Hospital de Pediatría en las camas de los chicos oncológicos, compartiendo con los padres; no sólo lo que es la cobertura del cáncer infantil en Misiones, sino las realidades sociales que pasaban para poder llegar al tratamiento”, recordó Chávez. Tres años después, el sueño de tener un lugar físico donde recibir a los chicos se concretó.
“La Casita”, como la llaman con cariño, se encuentra en calle Félix Bogado 1461, a pocas cuadras del Hospital capitalino y abre sus puertas de lunes a viernes de 8:00 a 11:30, para que los niños –de 0 a 14 años de edad- en tratamiento oncológico, se distiendan y puedan compartir un buen momento. Según contó la coordinadora, hay un grupo fijo de unos 40 niños que asisten más de una vez por semana.
“Llegan a las 8:00, desayunan porque siempre están en ayunas, juegan, tienen espacios libres. La idea es que pasen del rol pasivo de la internación a un rol activo de levantarse y querer jugar. Los estimulamos a través de la visión de los juegos y juguetes que a ellos les gusten, también los incentivamos a pintar y dibujar”, manifestó Chávez.
Muchas de las actividades las comparten con los padres o coordinadores de juegos, “la idea es que demuestren lo que están sintiendo, que se sientan libres, que puedan seguir siendo niños, jugando”, relató. Los voluntarios buscan que el juego sea la actividad principal de los niños. “La Asociación se convierte en el eje central y el tratamiento en algo secundario para los niños, tienen ganas de seguir el tratamiento porque pasan por acá”, añadió.
Lucha, aprendizaje y gratitud
“Los chicos me enseñan a disfrutar y a vivir el día a día”, confesó emocionada la coordinadora de Creación, y contó que se ocupan de mimar a los chicos, de prestar atención a lo que cada uno quiere y necesita. “Sabemos las cosas que les gustan, saben que los estamos esperando, y tratamos de contenerlos, de ser parte de sus familias y ellos nos responden con mucho cariño”, agregó.
A lo largo de 12 años, este grupo de voluntarios debió hacerle frente a muchas situaciones y aprender a brindar tranquilidad a los padres. “Los más chiquitos afrontan la enfermedad según lo enfrentan los padres. Viven a través de la seguridad, el dolor o el temor de sus padres. Cuanta más fortaleza tengan los papás para enfrentar el tratamiento, más fortaleza va a tener el chico”, sostuvo la coordinadora. La Asociación asume también ese rol de fortalecer a los padres, acompañarlos y brindarles seguridad; “no queremos que se sientan solos en este camino”, expresó.
La Feria de cada mes
El segundo sábado de cada mes, se realiza una Feria Americana en la Asociación, a través de la cual generan sus propios fondos para resolver algunos gastos extras. “Nos permite darles algunos gustos a los chicos por ejemplo, pagarle remises cuando llueve, comprarles ropa interior, toallas, cepillos de dientes, a veces se pagan pasajes o medicamentos”, explicó Chávez. Para organizar esta actividad precisan un gran grupo de gente, por eso solicitan a la gente que colabore para armar la feria y llevarla a cabo.
Creación
La Asociación tiene una comisión directiva compuesta por siete integrantes, la presidente actual es madre de un chico que se recuperó del cáncer, y también hay abuelas de chicos oncológicos, amigos y pacientes oncológicos adultos recuperados. Son cuatro las personas que trabajan diariamente para atender a los chicos, con la colaboración de otros dos voluntarios que asisten varias veces a la semana. Además, cuentan con una profesora de arte enviada por el Centro del Conocimiento y dos profesores de educación física.
“Tenemos una red bastante consolidada de gente que trabaja en distintos ámbitos sociales y que nos ayuda de manera espontánea”, aseguró Chávez y señaló que también hacen nexos gubernamentales con las intendencias para que tengan conocimiento de los pacientes oncológicos en cada municipio y les brinden asistencia en alimentos, vivienda o pasajes.
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