El 80% de los niños con cardiopatías congénitas hoy pueden ser operados

El 80% de los niños con cardiopatías congénitas hoy pueden ser operados
A raíz del Programa Nacional de Cardiopatía Congénita la provincia cuenta con un equipo interdisciplinario que funciona en el Hospital de Niños permitiendo que el 80% de los bebés que padecen esta enfermedad no tengan que ser trasladados a Buenos Aires.

La cardiopatía congénita se presenta como un defecto que tiene el corazón en su estructura normal desde el nacimiento de una persona. Uno de cada 100 niños vivos tiene esta patología.

En Tucumán, el Servicio de Cardiología, único centro derivador del noroeste argentino, está constituido por un grupo de cardiólogos infantiles, de cirujanos cardiovasculares, anestesistas, instrumentistas y pediatras. Ellos son los encargados de poder mejorar la calidad de vida de los niños y sus familias.

La Jefa del Servicio, Patricia Baselga, y los cirujanos cardiovasculares, Pablo Pérez Caram y Rubén Toledo, relataron que en los últimos años la mirada puesta en la salud ha permitido que la provincia pueda actualmente hacerse cargo de este tipo de operaciones, ya que antes todos los casos eran derivados a Buenos Aires. Del 80 por ciento de los pacientes, solo el 20 tiene que viajar a la Capital del país, una situación difícil que deben asumir sus padres.

El servicio se concentró en el Hospital de Niño para optimizar el recurso humano, de infraestructura y equipamiento que requiere de alta especificidad en su uso, además permite aumentar el número de tareas en un mismo lugar mejorando la eficiencia de esta especialidad que requiere de un alto grado de capacitación en todos sus integrantes”, explicó Patricia Bacelga.

Al respecto destalló que “esta especialidad ha crecido y desarrollado en todo el mundo y en la Argentina, Tucumán venía teniendo una gran deuda en cuanto a la capacidad resolutiva de la patología”. Sin embargo, destacó que esto ya no es así: “fue un gran desafío, y en estos últimos años se pudo lograr con la incorporación de todos los integrantes que eran necesarios para que el servicio funcione”.

Rubén Toledo, manifestó que en el hospital se realizan entre 80 y 100 cirugías al año y que la mayoría de estas resultan exitosas. Agregó que esto es posible gracias a la “coordinación de todos los profesionales” y a la “capacitación continua”. “Es lo que permite que la cirugía cardiovascular, que es de alta complejidad, tenga buenos resultados en los pacientes”, indicó.

Pablo Pérez Caram, valoró las acciones políticas que han posibilitado que la gran mayoría de los niños que antes eran derivados puedan operarse en Tucumán. “Esto es muy positivo, no solo para el paciente sino también para su grupo familiar que no sufre el desarraigo y todo lo que eso conlleva. El objetivo es ir más allá y que en un futuro se arme una terapia intensiva propia para que el 20 % de los pacientes que todavía deben viajar se traten en este hospital”.

Pérez Caram, aclaró que tanto él como sus colegas hoy pueden desempeñarse profesionalmente porque las oportunidades se presentaron con la necesidad de crear en Tucumán un servicio de estas características: “nosotros estamos aquí porque tuvimos esencialmente un lugar en el hospital público y porque se puso en el tapete la necesidad de tratar las cardiopatías congénitas en la provincia y en la nación”.

“Abdiel está bien”, manifiesta su madre, Priscila Marcial, sobre el estado de salud de su bebé de cinco meses. El pequeño fue operado el 24 de febrero cuando se le descubrió una coartación de aorta.

Con su hijo en los brazos, luego de que se le realice un control de rutina, explicó que la respuesta fue inmediata cuando recibió la noticia: “tuve una entrevista con los cirujanos y programamos la fecha de la cirugía. Es bueno que esto ocurra en mi provincia porque sería difícil para muchas personas como nosotros trasladarnos a otro lugar para que lo operen, por ejemplo yo tuve que estar dos meses en el hospital. Agradezco al equipo médico”.

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