Por Fernando Laborda"El presupuesto no se negocia." Esa fue la orden de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner a su regreso de Corea del Sur. Es una orden que ratifica el viejo estilo impuesto por su esposo de jugar a todo o nada y de doblar permanentemente la apuesta.
Y si la alternativa que se barajaba era comprar de una u otra forma voluntades de diputados de la oposición, esa táctica ha quedado herida de muerte frente al escándalo desatado por las denuncias acerca de intentos de sobornos.
Casi sin probabilidades de obtener el acompañamiento de la oposición en la Cámara de Diputados, todo parece indicar que no habrá ley de presupuesto para 2011 y que el Poder Ejecutivo se deberá manejar con el de este año, con la idea de distribuir a su antojo los cuantiosos fondos excedentes, que superarían los 100.000 millones de pesos.
El esquema no es nuevo. Cabe recordar que, a poco de renovarse en diciembre de 2009 las cámaras legislativas y de perder el kirchnerismo el control del Congreso, distintos voceros del oficialismo sugirieron que cada ley que desagradara al Gobierno sería vetada.
La discrecionalidad para repartir fondos sin consultar a nadie ha sido y seguirá siendo el hobby preferido del gobierno nacional.
La investigación sobre sobornos
Entretanto, en las próximas horas se iniciará en la Comisión de Asuntos Constitucionales de la Cámara de Diputados la investigación los supuestos intentos de soborno denunciados por representantes de la oposición.
¿Qué puede pasar? No hay mayor margen para imaginar que se hallarán culpables. En especial cuando hace unos meses se cumplieron diez años del tristemente célebre caso de las coimas en el Senado producido durante el gobierno de Fernando de la Rúa, sin que hasta ahora ni siquiera se haya llegado al tan esperado juicio oral.
Es probable que en la comisión legislativa, algunos legisladores de la oposición se animen a suministrar los nombres de los funcionarios, diputados y allegados a éstos que los habrían llamado para ofrecerles alguna dádiva a cambio de no obstaculizar la aprobación del proyecto de presupuesto kirchnerista. Sin embargo, difícilmente puedan encontrarse pruebas contundentes para probar algún intento de cohecho.
Hay, con todo, un testimonio que debería ser el más esperado: es el del diputado oficialista Carlos Kunkel, quien denunció que "algunos de los que anduvieron buscando los sobres, tuvieron después el tupé de decir que habían sido tentados". Podría deducirse que si hay alguien en busca de "sobres" es porque seguramente hay alguien dispuesto a entregarlos. Se necesitan dos para bailar el tango; con las coimas, sucede lo mismo.



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