Newell’s le dio una paliza a Unión en el Parque y el 2-0 resultó poco

Newell’s le dio una paliza a Unión en el Parque y el 2-0 resultó poco

Newell’s estaba ante la obligación de recuperar su fútbol. Y, por sobre todo, ganar. Superó ampliamente a Unión y le dio una paliza futbolística en casa, ante un público hambriento y deseoso de festejar.

 

Necesitaba volver a ser. Newell’s estaba ante la obligación de recuperar su fútbol. Y, por sobre todo, ganar. Superó ampliamente a Unión y le dio una paliza futbolística en casa, ante un público hambriento y deseoso de gritar y festejar. Fue un 2 a 0 escaso (dos goles de cabeza) que no reflejó lo sucedido en el campo. Porque en realidad hubo un solo equipo, Ñuls, que hizo casi todo lo que quiso. Si hasta recuperó aquellos aplausos que emocionaban hasta el hartazgo y que premiaban una producción futbolística de alto impacto como hace poco tiempo con Martino como entrenador. Claro, el Tata estuvo en el estadio y volvieron los gritos de euforia. Coincidencia nomás.

Con otro empuje. Con mucho ímpetu. Las necesidades obligaban a que Newell’s mostrara otra cara diferente a la que expuso en Córdoba. Estaba ante la obligación de sepultar la pálida expresión de hace una semana. Por eso aceleró con fútbol desde el inicio. Tan sólo habían pasado 4’ cuando Víctor Figueroa avisó y Sánchez salvó sobre la línea. Pero sólo necesitó pocos minutos para conseguir la tranquilidad inicial que buscaba. Tan sólo 8’ pasaron cuando Casco en su segundo centro en la misma jugada de ataque encontró la cabeza de un activo Figueroa para romper el cero.

Todo era rojinegro, que estaba acelerado y ansioso por sentenciar al tatengue. Y a los 12’ le cedió una chance al visitante cuando Ustari despejó mal y dejó la pelota en los pies de Villar. El ex Ñuls remató desde lejos con destino de gol, pero el arquero corrigió su error y con una volada para la foto salvó la caída de su valla. Quizás de esos 12’ habló Madelón pospartido rescatando algo de su equipo. Newell’s insistía por izquierda y derecha. Hasta que a los 17’ Ponce metió un centro al área, Maxi cabeceó al gol y Cardozo, como un arquero, tapó el gol con la mano. Claro penal no sancionado y protestas que enloquecieron a todos (ver página 4). Esa situación podría haber sacado del partido a los jugadores. Pero no. El equipo de Gallego siguió con su tónica, controlando la pelota y atacando. Y a la media hora Mateo puso el 2-0. Pomelo, quien volvía a ser titular después de la lesión, apareció de nueve para meter un testazo goleador. Para que el pueblo leproso que colmó otra vez el Coloso Marcelo Bielsa coreara su nombre y se rompiera las manos con una ola de aplausos.

Newell’s conservó el espíritu ofensivo en la segunda mitad. Y a los 15 segundos casi pega el tercer golpe. Tevez puso sexta por derecha, desparramó “muñecos”, envió un centro para que Figueroa definiera en soledad. Pero no, de cabeza tiró la bocha al alambrado.

Y Ñuls fue otra vez. Siguió yendo una y otra vez. Pomelo probó desde lejos y Nereo Fernández controló. Castro estuvo muy cerca de su grito, lo mismo que Ponce pero el disparo se fue arriba del travesaño. Y el Negro tuvo otro mano a mano, pero Nereo ganó el duelo. Después el palo le negó su segundo grito y sobre el final otra vez el arquero le dijo no al enésimo intento. Unión sólo contestó una vez a través de Coniglio.

Newell’s no jugó 12 minutos como frente a Belgrano, lo hizo de corrido durante los 90. Sólo la Lepra mostró ganas y juego ante un Unión que venía con los antecedentes de 18 partidos sin perder.

El de anoche es el equipo que debe ser. El resultado fue corto por lo hecho en cancha, pero lo ganó con un juego de alto voltaje y con la cabeza.

Comentá la nota