Neutralizan en Bélgica a una célula terrorista lista para dar un golpe

Neutralizan en Bélgica a una célula terrorista lista para dar un golpe

Dos jihadistas murieron y un tercero fue detenido en un vasto operativo realizado ayer por la policía belga en la ciudad de Verviers para desmantelar una "célula extremadamente peligrosa" del grupo Estado Islámico (EI) que se aprestaba a cometer "atentados importantes" este fin de semana en ese país.

El nuevo episodio, ocurrido ocho días después de los ataques terroristas en Francia, que dejaron 17 muertos, repercutió como una bomba en París, todavía conmocionada. Los canales de información comenzaron a transmitir en directo desde Bélgica, mientras que expertos y analistas buscaban interpretar si se trata de acontecimientos aislados o si, por el contrario, Europa se encuentra frente a una ofensiva de ataques terroristas simultáneos en represalia por los bombardeos occidentales contra posiciones de EI en Siria e Irak. Los miembros de la célula que habían regresado recientemente de Siria pertenecían al EI, según una fuente judicial.

En forma simultánea con la intervención en Verviers, las fuerzas belgas realizaron redadas sin precedentes y un gran número de detenciones en Bruselas y en las ciudades de Vilvorde, Schaerbeek, Zaventem, Anderlecht y Molenbeek-Saint-Jean. Pocas horas antes, un hombre armado, que gritaba "Allahu Akbar", había sido detenido en la estación Ribaucourt, del metro de Bruselas.

En las últimas horas de ayer, la policía mantenía un tiroteo en una autopista cercana a Lieja.

"La célula [de Verviers] estaba integrada por tres jihadistas de nacionalidad belga que habían regresado" el pasado fin de semana de Siria, aseguró Thierry Werts, adjunto de procurador del rey, durante una conferencia de prensa en Bruselas. La vigilancia de ese grupo, a cargo de los servicios de inteligencia, había comenzado hace dos semanas, es decir, antes de los ataques de París.

El grupo proyectaba atacar edificios de la policía y atentar contra funcionarios de los servicios de seguridad, indicó Werts. El atentado al parecer debía ser inminente, según indicios concordantes. Numerosas comisarías cerraron sus puertas por precaución y adoptaron medidas extremas de seguridad en previsión de una "ola de ataques inminente".

El primer ministro belga, Charles Michel, convocó por la noche una reunión de urgencia del gabinete de crisis. El gobierno no ocultaba su inquietud por la inusual presencia de numerosos jóvenes en las calles de Bruselas, que parecían haber respondido a una convocatoria.

La policía reforzó los puntos estratégicos de la capital y el país se encontraba en virtual estado de sitio. En vista de la situación, las autoridades elevaron el estado de alerta al nivel 3 sobre una escala de cuatro.

El operativo en Verviers comenzó poco antes de las 18 locales, cuando tres jóvenes salían de un departamento que ocupaban en el número 16 de la rue de la Colline.

Todos sus integrantes iban vestidos con ropa negra, gorros de lana y capuchas, según los vecinos. Esa indumentaria induce a pensar que se aprestaban a cometer un atentado. En ese momento surgieron varios vehículos policiales. Las fuerzas de seguridad fueron recibidas por disparos de armas de guerra. Durante el enfrentamiento, que duró unos 10 minutos, dos de los islamistas murieron y un tercero, que al parecer resultó herido, fue capturado. Después de esa intervención, la policía rodeó un edificio cercano, en la rue du Palais.

Verviers, ciudad en el este de Bélgica que prácticamente no conoce la violencia, a mitad de camino entre Lieja y la frontera alemana a la altura de Bonn, resultó conmocionada por ese operativo sin precedente.

La célula forma parte de un "grupo más estructurado", integrado por 10 o 12 personas, que tendría ramificaciones en todo el país, dijo el especialista en terrorismo Claude Moniquet.

Eso explica los numerosos operativos realizados en otros puntos del país. En total se hicieron "unos 12 allanamientos", indicó el fiscal Eric Van der Sijpt. A las 21, las fuerzas del orden también efectuaron una intervención en Bruselas, donde hallaron explosivos y armas, pero al parecer no se realizaron detenciones.

En esos allanamientos la policía belga también intenta localizar a los traficantes que vendieron las armas utilizadas la semana pasada en París por Amedy Coulibaly, ejecutor de una mujer policía en Montrouge y del asesinato de cuatro judíos en un supermercado kosher de París.

Una conferencia de prensa prevista para hoy permitirá conocer una primera explicación sobre la eventual existencia de un plan coordinado entre células jihadistas de varios países europeos..

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