Se trata de un procedimiento mínimamente invasivo que permite a través de un endoscopio fino tomar muestra de biopsia de tumores profundos
En este caso en particular, se logró curar la hidrocefalia; patología donde aumenta el volumen del líquido encefaloraquídeo dentro de los ventrículos, lo cual genera un síndrome de hipertensión endocraneana. En el niño, la hidrocefalia se debió a la presencia de un tumor cerebral, lo que generaba un sufrimiento del cerebro e incluso riesgo de vida.
El diagnóstico se realizó a través de una tomografía y una resonancia magnética nuclear, llevándose a cabo luego en el Hospital de Alta Complejidad el procedimiento mínimamente invasivo que consistió, a través de un pequeño orificio en el cráneo, en la introducción de un endoscopio que posibilitó navegar por los ventrículos, realizándose la perforación del piso del tercer ventrículo y la toma de muestra biopsia del tumor, lo que permitió tener el diagnóstico anatomopatológico del mismo, para continuar con el procedimiento terapéutico.
El tumor pineal es un tumor cerebral en una localización de riesgoso acceso quirúrgico, con alta morbimortalidad del procedimiento.
Abordaje interdisciplinario
El tratamiento del paciente pediátrico se realiza a partir de un abordaje interdisciplinario, donde intervienen profesionales de los servicios de Pediatría, Clínica Médica, Neurocirugía y Neurología, Diagnóstico por Imágenes, Oncología, Anatomía Patológica, Salud Mental y Cuidados Intermedios.
Actualmente, el paciente se encuentra cursando ciclos de quimioterapia para después cumplimentar con la radioterapia correspondiente. A dos meses y medio de haber sido derivado al HAC y encontrándose dentro de su tratamiento oncológico, el paciente no presenta ni hidrocefalia ni tumor cerebral.
Se trata de la primera neuroendoscopía llevada a cabo en el Hospital de Alta Complejidad “Presidente Juan Domingo Perón” y el primer procedimiento en su tipo en Formosa, en el marco de un programa de desarrollo de la atención de alta complejidad pediátrica regional.
Los niños con enfermedades oncológicas, hasta hace un tiempo, eran derivados a otros centros especializados en Buenos Aires, con el consiguiente desmembramiento familiar, desarraigo y dificultades laborales para la familia, entre otros inconvenientes.
Actualmente, el HAC cuenta con los recursos necesarios, humanos y tecnológicos, para resolver patologías pediátricas complejas. En todos los casos, los pacientes pediátricos llegan al Hospital de Alta Complejidad “Pte. Juan Domingo Perón” por derivación, a partir de una primera consulta con su médico de cabecera en los Centros de Salud o consultorios particulares (en caso de poseer obra social), siendo el médico pediatra quien evalúa si se trata de un problema de salud complejo que requiere una derivación a un hospital de mayor complejidad.
Criterios de admisión
Los pacientes pediátricos son derivados al HAC porque la patología que presentan requiere de prestaciones de alta complejidad y no pueden ser resueltas en los efectores de la red de salud. El efector derivador es el Hospital de la Madre y el Niño o los hospitales distritales de igual complejidad resolutiva.
Los pacientes derivados de efectores privados, es decir que cuentan con cobertura social, deben presentar la solicitud de atención de prestador y una carta de presentación de la obra social o autorización para ser atendidos en el HAC.
La derivación a tiempo permite que el tratamiento se pueda realizar precozmente.
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