El gobernador y aliado de la Casa Rosada perdió la interna del histórico Movimiento Popular Neuquino con su antecesor, Jorge Sobisch, de los más furiosos detractores de los Kirchner. Pero se quedó con el control de la convención partidaria, en una elección sumamente reñida. Aunque se mantiene leal al Gobierno, el partido provincial sufre el asedio del kirchnerismo, que el año que viene tendrá lista propia patrocinada por Oscar Parrilli.
Pero el mandatario no se quedó sin nada: en la misma elección obtuvo el control de la convención partidaria, órgano que define las estrategias electorales. “No ganamos esta elección para gobernar, ganamos para conducir el MPN al triunfo del 2011", celebró Sobisch. Sapag también festejó el resultado: "Permite un equilibrio partidario", destacó.
Sapag no le puso rival a Sobisch debido al fallecimiento de su hermana e intendenta de San Martín de los Andes, Luz Sapag, quien iba a postularse para el cargo. Su lista naranja ganó los convencionales por el 38 por ciento de los votos contra 34 de la Blanca, conducida por su antecesor, y 22 de la celesta, liderada por el diputado nacional José Brillo.
Sobisch venció con 38 por ciento de los votos mientras que un 37 de los afiliados votaron en blanco, se estima que en apoyo tácito a la fallecida candidata.
"Es una elección interna, no hay que dramatizarla y no hay que creer que con esto se resuelve la vida de la provincia, es sólo la vida de un partido y se han elegido autoridades para conducirlo por los próximos tres años, tan simple como eso", minimizó Sapag.
Sapag cultiva una buena relación con la Casa Rosada, adonde negocia los precios de los combustibles que le depararán en el cobro de jugosas regalías petroleras. A cambio, sus legisladores apoyan en el Congreso cada mandato oficial.
Pero esa armonía podría romperse el año que viene, cuando el MPN enfrente a un candidato del kirchnerismo, cuyo principal referente es el secretario general de la presidencia, el neuquino Oscar Parrilli.
Parrilli no mantiene buen vínculo con los legisladores del MPN (algunos diputados ya avisaron en la Casa Rosada que no le atenderán el teléfono) y pese a la buena sintonía de Kirchner con Sapag ya dio muestras de buscar armar una lista propia para el año que viene.
Sus puntales son los movimientos sociales y algunos sindicatos de la provincia, poderosos por los duros reclamos docentes. De hecho, en la última manifestación de los maestros algunos dirigentes del MPN culparon abiertamente al secretario presidencial.
Pero la huella más recordada de Parrilli es la del intendente de la capital, Martín Farizano, quien nunca abandonó su sintonía con la Casa Rosada y en la última interna radical se colgó el cartel de alfonsinista para vencer a su antecesor, el diputado cobista Horacio Quiroga. Demasiadas muestras para pensar que se mantendrá al margen del armado electoral, propio e independiente.




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