Se trata de Alejandro Bernardo, quien terminó sus estudios secundarios en 2010. Comentó que leer es una de sus pasiones y adelantó que una vez recibido no ejercerá la profesión.
El ex gendarme -más precisamente telegrafista- y gasista por oficio, tiene tres hijos y seis nietos que no están muy de acuerdo con su idea de estudiar otra vez. “Ellos me cuestionan que vaya a estudiar hasta Roca porque allá no conozco a nadie. Pero yo les digo que para qué me voy a quedar acá, solo en mi casa”, indicó.
La historia de Alejandro ya había llegado a los medios cuando en 2010 terminó de cursar sus estudios secundarios en el instituto Faena. Ahora, por consejo del fiscal del TSJ José Gerez y también porque asegura que quiere hacer algo nuevo y poner a prueba su memoria, cursará las materias del primer año de la carrera.
“Por mi memoria, Gerez me recomendó que estudiara Abogacía. Yo quería Ingeniería, porque está más relacionada con el gas pero, honestamente, me da igual, ya que no pienso ejercer. Imagináte que puedo llegar a recibirme cuando tenga 100 años”, dijo.
Cuenta que una de las condiciones que puso para estudiar es que le permitan rendir de forma libre las materias de la carrera. Sin embargo, aseguró que viajará para cursar todos los días hasta la sede de General Roca.
Alejandro aún no se imagina cómo será su nueva etapa de estudiante universitario, aunque confesó que conoció a muchos estudiantes cuando se fue a anotar. “Vi a mucha gente grande que está estudiando ahí, no sé si Abogacía, pero están estudiando”, explicó.
El hombre relató que leer es una de sus pasiones, además de su amor por River. Dijo que leyó la biografía de Pep Guardiola, el ex técnico de Barcelona sólo porque le "gusta mucho" el juego de Lionel Messi. “Me regalaron el libro de Guardiola, lo leí y me gustó mucho. Es increíble la disciplina que tiene ese hombre”, mencionó.
Ante el nuevo desafío, a Alejandro no le preocupa su salud. Cuenta que hace unos meses se hizo un examen completo. “Para sorpresa de mi médico, tengo muy buena salud”, contó, aunque aclaró que fue operado varias veces, una de ellas por un carcinoma en la cabeza y, en otra ocasión, por un quiste del tamaño de una pelota de ping pong en su brazo.
Alejandro Felipe Bernardo, hijo de inmigrantes españoles, nació el 6 de enero de 1923 en la localidad bonaerense de Ingeniero Thompson, aunque fue anotado tres días después en el Registro Civil. Cursó sus estudios primarios en la Escuela N° 5 Bernardino Rivadavia. Sin embargo, en quinto y sexto grado lo rindió libre en la Escuela Nº 1.
Al finalizar sus estudios, realizó el servicio militar en el Regimiento 6 en Mercedes, provincia de Buenos Aires. En 1945 llegó a Aluminé y cinco años más tarde se mudó a Neuquén. Una vez instalado en la capital, comenzó a aprender el oficio de gasista. “Como tengo buena memoria y me gusta aprender, empecé a preguntar cosas del tema. Por ejemplo, me pregunté cómo podía ser posible que las cañerías no perdieran gas y me explicaron que usa litargirio -es un polvo amarillo que contiene plomo- y glicerina para poder sellarlo”, explicó.
Por el amor a su profesión, instaló un comercio dedicado a la venta de artefactos y repuestos relacionados con el rubro, que cerró sus puertas en 2007 (cuando fue a buscar su certificado de estudios primarios a Buenos Aires para poder cumplir su sueño de estudiar secundarios).

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