La Secretaría de Planificación trabaja para aprovechar el impacto del megayacimiento.
El yacimiento hidrocarburífero Vaca Muerta genera grandes expectativas y no sólo en Neuquén, sino también en Río Negro, provincia que se prepara para recibir sus beneficios.
Es por eso que autoridades de la Secretaría de Planificación provincial participaron de un encuentro en el que se realizó un estudio estratégico de este fenómeno que asoma. De la reunión participaron también funcionarios del Gobierno nacional.
El objetivo de estas actividades es determinar el impacto del crecimiento demográfico a causa de la explotación de Vaca Muerta en Río Negro, Neuquén, Mendoza y La Pampa.
Esta provincia estuvo representada en la figura de la secretaria Laura Perilli y su equipo técnico, quienes en los últimos días mantuvieron diversos encuentros y reuniones en el Alto Valle.
Perilli manifestó que “el desafío es la sustentabilidad de la región, en el marco de la explotación de hidrocarburos de estos reservorios no convencionales, para lo cual se trabaja en forma conjunta con el Ministerio de Planificación y las cuatro provincias que componen la cuenca”.
De esta manera, conjuntamente con el equipo consultor contratado a tal fin, los referentes de planificación abordaron las distintas dimensiones de la explotación de Vaca Muerta, su situación actual y los requerimientos a futuro.
Con tal propósito, se mantuvieron reuniones con los intendentes de Cipolletti, Contralmirante Cordero, Campo Grande, funcionarios del Departamento Provincial de Aguas, Aguas Rionegrinas, la Secretaría de Energía, la de Hidrocarburos y representantes del sector de transporte de cargas. Estos encuentros se desarrollaron a efectos de recabar información territorial y sectorial referente al estado actual del territorio y las posibilidades prospectivas en relación con la demanda de viviendas, infraestructura básica, equipamiento, conectividad urbana e interurbana, entre otros temas.
Desde la Secretaría de Planificación de Río Negro destacaron que es imprescindible anticiparse al impacto que ocasionará el desarrollo de la explotación, definiendo estrategias público-privadas y acciones interjurisdiccionales con vistas a componer territorios más equilibrados, promoviendo inversiones en infraestructuras y equipamiento que ofrezcan un marco adecuado a la actividad hidrocarburífera, y a la vez garanticen un desarrollo integral de la región en términos productivos, sociales y ambientales.
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