Durante todo el día se esperaba el anuncio, pero a última hora un representante de Hamás reconoció que ya no habría posibilidades de alcanzar coincidencias. Lo que no se dijo es sobre qué bases de pacificación se negocia.
Una actividad diplomática como no se veía desde hacía mucho tiempo en alguna de las regiones calientes del planeta se centró en la víspera en Egipto, donde el presidente Mohammed Mursi desplegó sus dotes de negociador, pese a que no pudo coronar ayer mismo sus gestiones con el anuncio de un cese el fuego entre israelíes y palestinos de la Franja de Gaza (básicamente Hamás y la Jihad Islámica). Desde la mañana en Medio Oriente, tanto Mursi como las autoridades palestinas aseguraban el inminente anuncio del inicio de una tregua, pero Israel y Estados Unidos guardaron silencio. Cuando anochecía en la región, uno de los miembros de la dirección de Hamás informaba lacónicamente que "hasta ahora no hay consenso para un acuerdo y ya no lo habrá esta noche".
Todo el día se habló del cese el fuego, pero en ningún momento se precisaron los potenciales puntos de acuerdo entre las partes. Después de que Mursi dijera que "el ataque israelí contra la Franja de Gaza acabará hoy" (por ayer), sólo trascendió –pero sin aportarse detalles ni precisiones creíbles– que la tregua se sustentaría en un mecanismo de vigilancia en el que participarían representantes de Egipto, Israel y Estados Unidos.
El presidente Barak Obama se comunicó ayer por tercera vez en 24 horas con el líder egipcio. En una conversación telefónica desde el avión presidencial, elogió los esfuerzos de Mursi para alcanzar un alto el fuego y reiteró el punto de vista de la Casa Blanca en cuanto a que "sin el cese definitivo del lanzamiento de cohetes desde Gaza, Israel no puede tener certezas sobre la seguridad de su pueblo".
Durante el día una delegación de la Liga Árabe llegó a la Franja y el secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, estuvo en Israel, horas antes de que arribara la secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, que anoche mismo se reunió con el primer ministro Benjamín Netanyahu y hoy lo hará con el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abbas.
En una rueda de prensa con el secretario de la ONU, el presidente israelí Shimón Peres dijo que era "una agradable sorpresa" el papel desempeñado por Egipto para detener la escalada bélica en la zona. Peres alabó el "esfuerzo constructivo" desempeñado por Mursi, y lo contrastó con el rol de Irán, que "está empujando en la otra dirección". También Ban tuvo palabras elogiosas hacia Egipto, al que describió como "país líder en la región".
En Roma, a todo esto, un analista palestino consultado dijo que a los ojos del mundo una eventual tregua "implicaría una victoria" para la organización Hamás. Según Mouin Rabbani, editor del sitio Jadaliyya Ezine, un alto el fuego dañaría la imagen de Netanyahu y del ministro de Defensa, Ehud Barak, puestos en la situación de elegir entre "la derrota política representada por una tregua y el riesgo de graves pérdidas en una operación terrestre". «
Ansa, Efe, Ap
el escudo antimisiles de israel
Cada vez que el sistema antibalístico israelí intercepta un misil disparado desde Gaza, el Estado gasta 50 mil dólares, nada si se considera las vidas humanas salvadas. Eso es lo que cuesta cada uno de los misiles defensivos lanzados por el Iron Dome, el escudo que en estos días está protegiendo a las ciudades israelíes de los ataques de las milicias palestinas. Hasta ahora destruyeron 400 cohetes, a un costo de 20 millones de dólares.
Una fuente militar israelí explicó que hay cinco baterías que cubren cerca del 30% del territorio nacional. En un segundo, contado a partir del lanzamiento de un misil desde el enclave palestino, el escudo está en condiciones de calcular tanto su trayectoria exacta como el punto en el cual es conveniente interceptarlo. Además, alerta a los civiles, quienes son avisados de manera inmediata por una sirena si se corre el riesgo de que un misil pueda caer en su área de residencia.



Comentá la nota