Una negociación clave para un año muy complejo

Por Fernando Gonzalez

De los múltiples frentes que tiene abiertos el gobierno de Cristina Kirchner por causa de la inflación, la negociación que establezca el piso salarial de este año es sin dudas el más importante. De ese resultado dependen el poder adquisitivo de los trabajadores; el equilibrio presupuestario de las empresas y el nivel de conflicto que deberá enfrentar la Casa Rosada.

Está claro que, para resolverlo, los actores de la pulseada salarial y también el Gobierno deberán asumir con enorme responsabilidad el compromiso clave de un año muy complejo. Allí no tendrán validez las definiciones demagógicas. Hugo Moyano no podrá decir que la inflación es buena porque refleja una economía que crece. Los empresarios deberán ser creativos para que las estructuras de costos no generen impacto inflacionario. Y el kirchnerismo tendrá que dejar de buscar fantasmas detrás de la suba de precios para trabajar en serio en aplacar sus causas.

Del mismo modo que sucede en el conflicto con el campo o en las negociaciones con la oposición en el Congreso, la gestión de Cristina Kirchner pasaría menos sofocones si le dedicara más tiempo a la búsqueda de soluciones que a la apertura de nuevos frentes de combate. Batallas que pierde el Gobierno y que luego perdemos todos.

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