El diputado Francisco De Narváez se reunió el viernes por la noche con el senador Carlos Reutemann para conocer de propia mano del santafesino qué sucederá de cara a una candidatura presidencial. Pese a que el matutino porteño La Nación anunció que el encuentro se haría ayer, La Capital está en condiciones de asegurar que se realizó 24 horas antes.
—Hay una explosión mediática por el DNU, la composición de las comisiones y cuestiones por el estilo. Sin embargo, en las preferencias del ciudadano común estos temas están al fondo de la cola.
—Casi ninguna preocupación por eso, es verdad. El problema de la gente es que la plata no le alcanza. El asado del domingo ahora es de pollo. La preocupación de la ama de casa, del marido, es cómo llenar la olla. En algún sector socioeconómico más pudiente es la falta de nafta. El crecimiento de los precios dará una inflación muy alta en marzo. Y cuando los ciudadanos miran hacia la política dicen: "Están peleando por algo, pero no puedo entender por qué". Y esto los aleja aún más de lo que votaron el 28 de junio.
—A usted se lo ve como corrido de estas peleas por el quórum, por el DNU y toda esa retahíla. En el caso del Senado es por un voto más o menos. ¿No habría que debatir aunque a veces la oposición pierda?
—Sin dudas. Siempre hay que debatir. Así me eduqué en política: perdí dos elecciones y gané la tercera. No debe haber ni un solo argentino que haya sentido más presión que yo el 29 de junio a la mañana. Sabía que el kirchnerismo no iba a cambiar, y que venía un atropello de Néstor Kirchner peor que si él hubiera ganado. Se la pasa queriendo demostrar que es el macho alfa de la sociedad, y yo decidí guardar equilibrio. Llevo adelante un liderazgo silencioso, no quiero tomar un protagonismo mayor al de otras personas que tienen más experiencia parlamentaria. El jueves terminamos la sesión a las 4.30 de la madrugada y me pareció una de las más tristes del Congreso.
—Los números macro de la economía están bien, no hay crisis y tampoco nadie se llena la boca en la sociedad hablando de la calidad institucional. Paradojalmente, los sondeos les dan bajísimo a Néstor y a Cristina.
—Ese es el cuadro, sí. La economía va por una vereda y la sociedad por otra. Los que más sufren la inflación son los asalariados, el changuero, el que recibe un plan. La inflación le saca la comida de la boca a los pibes todos los días, esto es cruel. Es una política del kirchnerismo dejar que la inflación crezca porque los ayuda en un contexto donde tienen problemas fiscales. La gente está desesperanzada, angustiada.
—¿Unión-PRO es para usted una etapa borrada?
— Aspiro a un peronismo moderno, que conserve lo mejor de la tradición. El PRO es un partido vecinalista que aspira a ocupar un territorio nacional, pero yo voy a ir a internas dentro del PJ.
—¿Se anima a pelear una interna con Kirchner para dirimir la candidatura presidencial?
—No sé quién será el candidato del kirchnerismo, pero hay que recordar que les ganamos a Kirchner, a Cristina y a Scioli sin aparato, con el apoyo de la gente.
—Se dijo que usted estaba flirteando con el kirchnerismo, y algunos medios hicieron notar sus aplausos a algunos párrafos del discurso de Cristina el 1º de marzo.
—No tengo ningún vínculo con el kirchnerismo. Es una picardía de Kirchner y de algunos "paladares negros" del kirchnerismo hacer creer que tengo conversaciones a escondidas. En el discurso de la presidenta aplaudí cuando dijo que derogaba el decreto de necesidad y urgencia pero después me sorprendí cuando anunció los otros dos. Fue una tomada de pelo.
—¿Muchos kirchneristas le piden lugar en el bote?
—(Se ríe). Sí, hay muchos. Al kirchnerismo se le rompió el dique con la resolución 125, el 28 de junio los argentinos dijeron que esta fórmula no continúa.
—Más allá de su nacimiento en Colombia, ¿si alguien tiene una intención de voto superior al 40% puede ser frenado por una instancia tribunalicia para postularse?
—No pido que me dejen andar un poco en contramano para después ver, no. Yo vivo en Argentina, mis hijos también viven acá, mis abuelos vivían en Argentina. Decidí trabajar para mi país como argentino. Me dediqué a estudiar los antecedentes y la doctrina de esta cuestión. Si yo fuera extranjero no hubiera podido ser diputado nacional, en ese caso habría legisladores paraguayos, uruguayos, brasileños. Soy argentino y creo en la absoluta igualdad ante la ley, eso está ratificado por los tratados internacionales.



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