El candidato a gobernador por Unión Celeste y Blanco cerró filas ayer junto a dirigentes locales. En el “bastión” de Granados puso en marcha la maquinaria del espacio para no repetir los resultados de la elección de 2009. Lo acompañaron Mónica López, Torresi y Mércuri. “Los que jugaban contra De Narváez no están más”, dijo el diputado lomense tras un nuevo plenario seccional en Avellaneda.
Tal como lo definió el protagonista de la mañana, ese “bastión” es un ámbito estratégico en la construcción de la Tercera Sección Electoral (TSE), donde el espacio arrastra algunas internas que complican las aspiraciones del colombiano para congeniar voluntades en una sábana unificada. La derrota puntual en ese distrito en 2009, debido a que los candidatos de la entonces Unión-PRO desmigajaron el ‘arrastre’ electoral en internas personales, se sumó hace quince días el plenario seccional en Berazategui que evidenció las fuertes rencillas en Lomas de Zamora y Esteban Echeverría entre ‘mercuristas’ y duhaldistas.
El tardío arribo se debió a que el diputado y su comitiva visitaron primero un barrio de Tristán Suárez, donde charlaron con los vecinos. Sobre esa actividad, el ex diputado Osvaldo Mércuri comentó que sus lugareños reconocieron la inseguridad como una problemática de segundo plano pero “resta reparar otras injusticias como la falta de asfalto, de cloacas y el miedo. Vivimos en democracia y en libertad, hay que perder el miedo e ir a votar”, deslizó el presidente de la Unión de Parlamentarios Sudamericanos y del Mercosur.
De Narváez expuso ante una veintena de hombres y mujeres que asistieron al quincho de la Fundación Médica Ezeiza (en Gutiérrez 140) se consideró un “verdadero peronista” y que su apuesta de pisar fuerte en el distrito es un “desafío personal”.



Comentá la nota