Salvo en las estaciones YPF, el resto priorizó esta vez las súper para aplicarles aumentos. En las Esso, la 8000 subieron 10,93% en los cuatro primeros meses del año. Hubo faltantes en algunos surtidores
Ayer, en las estaciones de servicio Esso, el costo era de 4,87 pesos mientras que en las Shell se mantenía a $4,757 y en las Petrobras alcanzaba los $4,749. En las YPF se sostenía el valor más bajo de las súper con un valor de $4,399.
Es el segundo incremento aplicado por las petroleras en menos de un mes, desde que la Secretaría de Comercio Interior, conducida por Guillermo Moreno, decidió liberar los precios de los combustibles a fines de marzo.
Pero mientras los protagonistas del mercado de combustibles anticipaban que los valores acompañarían el ritmo de la inflación, hasta aquí son superiores al de las consultoras más pesimistas. Es que las mediciones estiman un alza general del 2% mensual, pero los combustibles ya redondearon casi el 11% en cuatro meses.
Tomando los valores del Indec, el incremento de las naftas ya equivaldría al la inflación anual.
Los aumentos se vienen concentrando en este período especialmente en el producto de mayor demanda: la nafta súper. Es la responsable de la mayor parte de las ventas de las estaciones de servicio, en particular por la desaparición de la común y el alto costo de las de mayor octanaje. La súper cubre así desde automóviles más antiguos hasta de alta gama.
Esto genera a su vez un problema central en el mercado: la escasez. En ese segmento de los combustibles es donde más se nota el faltante, que aún persiste.
Ayer, el Automóvil Club volvió a cruzar las mangueras. Según explicaron hubo también una fuerte incidencia del fin de semana largo. Esto generó un adicional en la demanda que no alcanzó a cubrirse.
Sin embargo, en las estaciones locales remarcaron que la situación de entrega por parte de las petroleras mejoró en las últimas semanas. En marzo hubo una profundización del faltante que se extendió más allá de las YPF, que habían acaparado la problemática en febrero.
En aquel momento, titulares de estaciones de servicio habían admitido que habían sido informados por las distribuidoras del recorte en el suministro, pero la situación se agravó considerablemente al mes siguiente.
Por su parte, esto también es un dato central del mercado porque la suba reiterada de precios no logra frenar el expendio en las estaciones de servicio. Las colas en algunos puntos de la ciudad para cargar combustible ya son parte del paisaje.
La que hasta aquí aparece desenganchada de los mayores incrementos es YPF. En las pizarras muestra subas del 4,81% y 5,96% en la súper y N-Premium respectivamente en lo que va del año.
En este último segmento también hubo movimientos y se escapan lentamente hacia los $6 por litro. En el caso de Esso, el litro de la 8000 ya cuesta 5,390 pesos, frente a los 5,349 de la Petrobras y los 5,298 de la Shell. Por su parte, las YPF venden la N-Premium a $5,209.
Las subas que tuvieron como prioridad a las súper generaron en los últimos dos meses un acercamiento de los valores entre este segmento de naftas y las más refinadas. De este modo, el precio más bajo de las de mayor octanaje está en las YPF con 5,209 pesos, apenas a 0,339 pesos de la súper de Esso que ayer cotizaba a $4,870.
Lo cierto es que el ritmo de subas continuaría, sin que esto por ahora aporte soluciones al problema de la escasez en las estaciones de servicio, en especial en las YPF.

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