Nadie en Venezuela sabe aún si Chávez asumirá el 10 de enero

Nadie en Venezuela sabe aún si Chávez asumirá el 10 de enero
Por Claudio Mario Aliscioni

Es una de las grandes preguntas debido a la enfermedad del líder. Versiones sobre una eventual postergación.

En el barrio de Las Mercedes, árboles enteros cubren las veredas con sus raíces al aire por el trabajo del agua, negras como pulpos. En la Jardinería Veracruz, sobre la avenida Río de Janeiro, todo huele a lavanda, a penetrante resina pura, mientras una fina llovizna humedece la tierra de los canteros. Importados, los pinos de Navidad llegaron muy tarde y ya los están rematando. Ni estas nobles plantas se salvan de la burocracia del puerto y los meandros de la economía bolivariana. “Hay que recuperar la inversión”, dice Julio Bustillo, el gerente del local. A su lado, otro empleado poda las ramas rebeldes de un ejemplar de dos metros. El machete va y viene y el dulzor del pino desciende como un vapor.

Este país, tan estadounidense en muchas cosas como su amor por el béisbol y el Happy Birthday cantado en inglés, inició los preparativos para fin de año con un gran ausente.

El cáncer de Hugo Chávez, internado en La Habana desde hace dos semanas, mantiene a todos en el desconcierto. En 14 años, su figura nunca había faltado, tan presente como la de Papá Noel. Nadie sabe qué tipo de tumor tiene, cuál es su fase, qué órganos están afectados. “¿Vendrá a asumir su nuevo mandato el 10 de enero?”, pregunta Clarín . Como respuesta, el empleado levanta los hombros y entorna los párpados, derrotado por la perplejidad.

La cosa es tan grave, se sabe tan poco del tema, que ni siquiera el propio vicepresidente Nicolás Maduro pudo hablar con su jefe . Lo admitió ayer y con eso se ganó los títulos más importantes de los principales diarios. Todo un dato político de la incógnita mayor de Venezuela. Baste recordar que Maduro fue designado el sábado 8 de diciembre como su virtual sucesor cuando el presidente anunció que su cáncer había resurgido, que debía operarse en Cuba y que, si algo le pasaba y había elecciones, los chavistas debían votar al vice.

Pero hasta hoy nadie sabe si Chávez estará en condiciones de asumir su nuevo mandato el 10 de enero. Y lo que es peor: si podrá entonces volver al país.

El presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, rival interno de Maduro, sugirió en estas horas que no debería descartarse una postergación de esa flecha clave. Por cierto si Chávez no asume, será Diosdado quien se convierta en presidente provisional y llame a las nuevas elecciones nacionales. En cambio, si el comandante jura, y luego cesa por cualquier motivo, es a Maduro a quien tocará sentarse en el sillón presidencial y hacer la convocatoria.

“Son 600 bolívares”, le dice el vendedor a un cliente (unos 120 dólares al cambio oficial). “Aproveche que ayer vendíamos cada pino a 2.500”, agrega y la emprende lentamente con la boleta, trabajando cada letra con la aplicada caligrafía de las monjas. Cuando se le pregunta por el futuro al empleado y al cliente, Simón Bugini, ambos dicen al unísono que su temor son las disputas internas en el chavismo si Chávez no regresa.

No están errados. Algo de eso se vislumbró el lunes en el Panteón Nacional, en la ceremonia por el 182 aniversario de la muerte de Bolívar. La imagen difundida es un recuerdo del futuro. En el centro, un enorme retrato del prócer. A sus flancos, Maduro y Cabello. El primero, asociado a los Castro de Cuba y cabeza de una línea civil en el chavismo. El segundo, un militar ligado a los aventureros y piratas que hicieron fortunas en estos años y con predicamento entre sus colegas de armas. Que ya empezó el trabajo de los serruchos y los saltos de cerca pareció darlo a entender Maduro. En una arenga, censuró a los chavistas que lanzaron candidaturas propias en cuatro estados para las elecciones regionales del último domingo.

“Pusieron en peligro el triunfo de la revolución. ¿Qué habría pasado si en esos estados se hubiera perdido?”, se preguntó el vicepresidente. La tensión, sin embargo, cortaba el aire.

En rigor, las disputas internas conforman un escenario temido, que se refuerza ahora aún más con la rareza incomparable de la primera Navidad sin Chávez.

Pero otro dato no menor, en la pelea sorda que los periodistas locales ya avizoran entre Maduro y Cabello, es que desde 2013 diez de los 23 gobernadores serán militares. La mayoría fue elegida por Chávez. Todos son ex colegas de Diosdado. A muchos inquieta que el ejército ocupe espacios sensibles en el “poder real” contra el narcotráfico y el “terrorismo”: gobernaciones en la frontera con Colombia; la marítima en Carabobo; en Guárico, puente clave con las FARC; y en la isla de Margarita, asociada al turismo. Con el líder supremo en declive, la gran cuestión es quién sera el nuevo gallo del chavismo.

El balance hasta ahora no parece favorecer al vice bendecido por el “dedazo” presidencial. Maduro es todavía una pregunta abierta.

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