Mientras el MPN luce, en una clara muestra de auto satisfacción, la unidad de los distintos sectores, alineados tras el candidato Omar Gutiérrez, tanto el kirchnerismo del Frente para la Victoria, como el antikirchnerismo del candidato Horacio Quiroga, parecen no lograr producir hechos políticos relevantes que motiven algo de polémica en las campañas.
Gutiérrez, que este martes estuvo en Cutral Co, ciudad gobernada por el rival K, Ramón Rioseco, no ha hecho más hasta ahora que enumerar una serie de datos positivos de la economía neuquina, vinculándolos con la gestión del MPN, con el obvio mensaje de que votándolo a él, se votará la continuidad de este buen pasar provincial, acrecentado por las nuevas ínfulas de la generación del recambio.
No lo han movido a Gutiérrez de ese cómodo sitio ni Quiroga ni Rioseco. El capitalino, sigue enfocando más al gobernador Jorge Sapag en sus críticas que al propio candidato; el de Cutral Co, levanta la voz para afirmar que el partido provincial ha tenido una mala administración de los recursos, y ha responsabilizado al candidato –ministro de Economía- por esa deficiencia, que no obstante, al no tener números, estadísticas y argumentos detallados que lo confirmen, se queda en una mera enunciación de críticas propias de una campaña.
La interferencia de los mensajes mediáticos no alcanza a alterar, por ahora, el ánimo tranquilo de Gutiérrez-Figueroa. Desde los cuarteles de Quiroga enviaron un misil retórico con ironías acerca de encuestas, para cuestionar fundamentalmente lo que se pinta como un meteórico ascenso de Rioseco después de la formalización de su candidatura, favorecida por el ahora ígneo titular de la futura desaparecida Secretaría de Inteligencia, Oscar Parrilli.
¿Qué mejor para Gutiérrez que se pelee Quiroga con Rioseco? En el partido provincial, aplaudían. Después, se difundió otra misiva, esta personalizada entre el estudio Giacobbe y Asociados y un periodista del diario LM Neuquén: increíble que la campaña dé tiempo para estos chisporroteos individualizados, que muy posiblemente no le importen a nadie.
Así, la campaña atravesó en los últimos días por un discreto campo minado de mediocridad. Los candidatos navegaron por sus propios ríos internos, sin hacer mención a datos gruesos de la realidad del país, que golpea fuerte, y obviando temas también gruesos de la actualidad neuquina.




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