El Verdinegro no levanta cabeza, ayer perdía 1-0 y apenas logró empatar 1-1 ante Crucero del Norte gracias a un golazo de Bogado. Este punto volvió a restar, porque quedó al borde del descenso.
No genera fútbol, no tiene sorpresas y explosión. Es más de lo mismo. Transmite síntomas de un equipo que no sabe cómo salir de este momento. Ayer igualó 1-1 ante Crucero del Norte como local y quedó al borde del descenso. Sin pensarlo y de repente se le vino la noche al Verdinegro. Está en una situación complicada en la que ya no solo mira la tabla de arriba sino también la de abajo. El rostro de los jugadores al término del partido marcaba una cruel realidad, los jugadores están algo así como abatidos. No encuentran respuestas. Algunos silbaron al equipo, otros aplaudieron, pero la sensación fue rara y preocupante.
Desde el arranque San Martín mostró impaciencia, falta de control de pelota. Falta de responsabilidad y confianza. Crucero dominó la pelota y dejó en claro, porqué está en el tercer lugar de la tabla. Ordenado y sólido. Rápido y peligroso en ataque. El partido era enredado y lleno de imprecisiones. En ese contexto la visita fue el que mostró más frialdad para buscar el gol. A los 34’ vino el balde de agua fría en Concepción. Diego Torres tomó la pelota por la derecha y habilitó a Álvarez a espalda de un hoyos dormido. El nueve la bajó y definió con gran categoría ante la salida de Ardente. San Martín sintió el impacto, tanto que casi sufre el segundo. La desesperación lo obligó a ir para delante. Lucas Salas pudo empatar, pero Caffa desvió bien el remate. López intentó de lejos y el arquero respondió.
En el complemento San Martín llegó rápido al empate para ilusionarse con la victoria. Bogado sacó un zurdazo que se metió en el ángulo de Caffa. Un gol que repuso el alma del equipo. Sin fútbol, pero con esa inyección anímica, el Verdinegro se adelantó en la cancha. Salas recibió un pase perfecto de Quiroga y cuando le salió el arquero como pudo envió un centro al medio, que encontró a Caprari. El Gato logró parar la pelota y definir al palo. Al instante Kruspzky probó de larga distancia y exigió a Caffa, que tapó la pelota. Esas dos jugadas fueron las más claras del conjunto sanjuanino, que se nubló y no pudo encontrar los caminos correctos. El ingreso de García, Poggi y Martiñones no funcionaron. Mientras tanto Crucero hacía su negocio y por momento se animó a buscar el triunfo. La única forma de soñar era con un centro, Álvarez ejecutó uno desde la derecha y por el segundo palo entró solo Quiroga, que cabeceó afuera.
En el final San Martín sintió la presión y los nervios. Perdió la poca confianza que le dio el gol y no supo como lastimar. Sumado a que la visita se agrupó bien atrás, todo fue más difícil aún.
Pitó Espinoza y el silencio se hizo eco en Concepción por unos segundos. Silbidos de la platea y aplausos en la popular. Sensación que angustia y bronca. Un empate que no sirve y complica el futuro, porque ahora San Martín tendrá que ganarle Sportivo Belgrano para salir de este callejón.
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