Hubo un principio de acuerdo, pero aún preocupa la falta de mercados.
La tormenta perfecta que temían empresarios, chacareros y funcionarios provinciales comenzó a disiparse. La temporada frutícola aún sigue amenazada por densos nubarrones, pero una segunda oferta formal del gobierno nacional cambió el pesimismo del sector por un dejo de esperanza. El paquete de medidas que aplicaría la Casa Rosada permitiría realizar la cosecha, aunque el acuerdo aún no se selló porque no se logró resolver el crítico panorama que presenta la comercialización. “Estamos mejor que ayer (por el miércoles), pero no queremos apresurarnos, aún hay cuestiones por discutir. Podemos decir que nos fue mejor que a los empresarios, pero necesitamos que haya respuestas para todos”, manifestó el titular de la Federación de Productores, Jorge Figueroa, tras otra larguísima negociación en la Ciudad de Buenos Aires. El borrador en el que se avanzó ayer contempla un aporte no reintegrable de 300 millones de pesos, que llegará en cuotas para costear los gastos que representa recolectar la fruta. “Así como estamos, perdemos plata si cosechamos”, advertían los chacareros del Alto Valle mientras se negociaba en Buenos Aires. El dinero se desembolsará en forma quincenal (50 millones de pesos por vez), en la medida que resulte necesario. El miércoles, Nación proponía un solo pago de $50 millones y aceptaba estirarse hasta $150 millones. Lo prometido en la última audiencia demuestra “que Nación entendió lo complejo de la situación”, según expresó un miembro de la cámara de exportadores. Además, se formará el observatorio de precios reclamado durante años por los pequeños y medianos productores y se fomentará el incremento del consumo en el mercado interno. Todas esas medidas benefician directamente a los chacareros, pero aún resta resolver el difícil escenario internacional para la exportación, destino del 75% de la producción valletana. Rusia La crisis económica de Rusia y las licencias no automáticas implementadas en Brasil y otros compradores europeos pusieron en jaque al complejo frutícola. “Todavía a ellos les quedan puntos por cerrar y por eso volveremos el martes, tenemos que lograr que a ellos les vaya bien para que ayuden al sistema”, dijo Figueroa. No se eliminarán las retenciones, pero se duplicó el reintegro adicional tanto a productos frescos como al jugo concentrado que salgan del país. En tanto, antes del próximo encuentro el Gobierno intentará acercar posiciones con Rusia, cuya devaluación supone una merma en su demanda. La CAFI aspira a que se bajen los aranceles de ingreso de peras y manzanas rionegrinas, para dar mayor competitividad a la producción argentina, respecto de sus competidores.
Comentá la nota