A 84 años de su nacimiento los radicales de Olavarría recuerdan a Raúl Alfonsín

Este 12 de marzo el ex presidente fallecido cumpliría 84 años y los radicales locales lo recordaron a través de un comunicado de prensa. El comunicado.
“Un 12 de marzo de 1927, nacía en Chascomús, fue abogado y ocupó diversos puestos políticos hasta llegar a convertirse en Presidente de la República. Sin embargo, más allá de sus cargos y títulos, Raúl Alfonsín fue un militante y un líder: un militante de la democracia social, de los Derechos Humanos, de la paz; un líder carismático, honesto y humilde. Fue el hombre que pudo convertir silbidos en aplausos y dolores en libertades.

Así versaba el prefacio de la plataforma electoral de la Unión Cívica Radical en 1983: “No somos un bando ni una facción y, como al comienzo de nuestra marcha, hace noventa años, aspiramos a expresar la unión civil de todos los argentinos convocados a estos fines generales y comunes. De la presente situación sólo nos rescatará la fuerza moral. La fuerza moral con que fuimos creados y con la que hemos venido dando batalla permanente. La fuerza moral que es nuestra arma más formidable (…). Es con esa fuerza moral que convocamos a la lucha por la democracia. Es por esa fuerza moral que venceremos”.

Para muchos de nosotros, Raúl Ricardo Alfonsín fue la encarnación de esa fuerza moral, el hombre que supo convertirse en el símbolo de una democracia nueva, joven, rebelde y vigorosa.

Decía Alfonsín el 10 de diciembre de 1983 ante la Asamblea Legislativa: “Lo primero que no deberemos olvidar es que lo más valioso que tiene nuestro país son los hombres y las mujeres que lo habitan. No es el petróleo, ni las vacas, ni el trigo, ni las fábricas sino el trabajo y la capacidad de creación de todos y cada uno de nuestros habitantes lo que da sentido y riqueza a nuestra Argentina, como a cualquier otra nación del mundo”. Aquel militante tenía una meta: la vida, la justicia y la libertad. Tenía un método: la democracia para la Argentina y la rectitud en los procedimientos. Tenía un combate: vencer a los que pretendiesen impedir la democracia, desde adentro o desde afuera.

Su legado continúa marcando el camino de la esperanza, la voluntad y el compromiso de miles de militantes a lo largo y a lo ancho de todo nuestro país. Sigue vigente la actualidad de sus palabras, las cuales resuenan con esa potencia inherente a su carácter: “Sigan a ideas, no sigan a hombres, fue y es siempre mi mensaje a los jóvenes. Los hombres pasan, las ideas quedan y se transforman en antorchas que mantienen viva a la política democrática”.

Conmemoramos con alegría el nacimiento de quien es recordado hoy como el Padre de la Democracia.”

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