En un ambiente de fiesta, el joven Estado proclamó su escisión de Sudán, su vecina del Norte
Miles de personas acudieron a la ceremonia, en la que se arrió la bandera de Sudán y se izó la de Sudán del Sur. Después, el nuevo presidente, Salva Kiir, firmó la Constitución de transición y juró el cargo del 54° Estado africano.
En el acto estuvieron presentes jefes de Estado y dignatarios de todo el mundo, incluido el presidente de Sudán, Omar al-Bashir, sobre el que pesa una orden de detención dictada desde la Corte Penal Internacional por los crímenes de guerra cometidos en lo que hoy es Sudán del Sur.
Sudán no reconoció la independencia de su vecina del Sur oficialmente hasta anteayer, a último momento.
En tanto, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, manifestó el apoyo de la comunidad internacional a la nueva república. "Esta independencia supone un nuevo comienzo para Sudán del Sur. La comunidad internacional tiene una responsabilidad de cara al nuevo país", dijo.
También gran parte de la comunidad internacional, con Estados Unidos, China, Rusia y la Unión Europea a la cabeza, reconoció rápidamente al nuevo país africano, que figura entre los más pobres del mundo, pese a sus vastas reservas petroleras.
Tras una larga guerra civil, que finalizó en 2005, en enero pasado casi el 99% de los sudaneses del sur, mayoritariamente cristianos, se pronunciaron a favor de la independencia del Norte, de mayoría musulmana.
La guerra civil había afectado especialmente al Sur. Unos dos millones de personas murieron, mientras que otros cuatro millones se vieron obligados a huir. De momento continúa sin aclararse la polémica entre las fronteras exactas y el reparto de los rendimientos petroleros.

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