Hay brechas de hasta el 350% en el precio de productos similares. Además de la calidad, influyen la ubicación del local y el tipo de punto de venta.
Que la plata no rinde igual en todos lados es algo conocido. Sin embargo, con el relevamiento de precios que hace el Centro de Investigaciones Participativas en Políticas Económicas y Sociales (Cippes) en 50 barrios de Córdoba, consignando valores máximos y mínimos para los mismos productos, esa brecha es evidente y, en algunos casos, abismal.
Las comparaciones son odiosas, es cierto, más aún cuando en la mayoría de los productos se trata de artículos de marcas y calidades distintas. Sin embargo, no es menos real que hay casos en los que se está hablando casi de commodities –sal, harina, azúcar o polenta– y, a pesar de esto, muestran disparidades descomunales. Además, claro está, todos son artículos que cumplen con las exigencias legales pertinentes.
Precios locos. De acuerdo con los últimos datos del Cippes dados a conocer en mayo, hay brechas de hasta el 370 por ciento entre los valores mínimos y máximos de algunos de los 50 productos relevados que integran la canasta familiar. Esta brecha no es nueva y viene siendo común en todos los estudios realizados por el organismo, desde 2011.
Los encargados del relevamiento encontraron, por ejemplo, el kilo de harina a 2,70 y a 8 pesos, frascos de dulce de leche a 5 y a 14, y sal gruesa a 2,50 y a 11. En algunos casos, como en el de los fideos guiseros de 500 gramos, la brecha fue del 378 por ciento (2,30 en un punto de venta, y 11 en otro). La diferencia en la yerba, por caso, también fue grande: 8 el paquete en un lado; y 20, en otro (150 por ciento más).
“Es un descontrol. No hay precio para una gran cantidad de productos y lo que está pasando es que nadie sabe bien cuánto cobrar”, dijo a Día a Día Germán Romero, gerente del Centro de Almaceneros de Córdoba. “A la harina, por ejemplo, un día llega un distribuidor y la ofrece a 6 pesos y, al otro día, viene otro, y la vende a 8”, explicó. “Con el pan pasa lo mismo, hay panaderías que lo tienen a 20 el kilo y despensas que lo venden a 12 ó 13”.
Si bien los almaceneros y verduleros cargan, por regla general con el 25 ó 30 por ciento lo que compran a precio mayorista, no todos lo hacen de igual manera. “Desde el Centro, recomendamos que en algunos productos el recargo sea menor, entre el 20 y el 25 por ciento, para generar más rotación y ganar por volumen –dijo Romero–, pero cada uno organiza su comercio como quiere”.
Por otra parte, no todos los distribuidores le venden al mismo precio a los minoristas. “Hay casos, como Quilmes y Pritty, por ejemplo, que generan promociones sólo en algunas zonas. En muchos casos, esos barrios no son los más carenciados, sino, al contrario, los más pudientes”, detalló Romero.
Un abi$mo
Causas. Las diferencias de precios se generan, en primer lugar, por la calidad y marca de los productos. En segundo lugar, por el tipo de punto de venta (despensa, supermercado, estación de servicio). Y en tercer lugar, por la ubicación de los comercios (centro, avenidas, barrios periféricos).
Recargo. Por regla general, las despensas recargan con el 30%, pero la mayor competencia y para generar más rotación, desde el Centro de Almaceneros instan a no cargar por encima del 25%. En algunos casos, recomiendan sólo el 20%.
Distribuidores. Hay distribuidores que venden a diferente precio mercaderías iguales, según el barrio o zona en la que se encuentre el comercio.
Congelados. Los 500 precios “congelados” por el Gobierno nacional también generan distorsión de precios.
Estudio. El relevamiento del Cippes se realiza en 256 comercios (entre almacenes, verdulerías y carnicerías) de 50 barrios de Córdoba. 1º de Mayo, 20 de Junio, Acosta, Alberdi, Altamira, Alto General Paz, Empalme, Villa Adela, Urca, Santa Rosa, General Mosconi, Kennedy, Villa Posse, Estación Flores, Comercial, Argüello y Los Naranjos, entre otros.
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