Incidentes empañaron el final de una gran manifestación pacífica
Incidentes empañaron ayer el final de una gran manifestación pacífica en la que participaron decenas de miles de personas para exigir justicia por los 43 estudiantes desaparecidos.
Un grupo de jóvenes, en su mayoría encapuchados, arrebató vallas y lanzó proyectiles y objetos incendiarios contra fuerzas de seguridad que resguardaban el Palacio Nacional, al grito de "asesinos, asesinos", y exigió la renuncia del presidente, Enrique Peña Nieto .
"íFuera, Peña Nieto!", "íRenuncia!", gritaban los manifestantes, algunos con palos y tubos, quienes no habían podido traspasar el muro que formó el pelotón de policías y las vallas metálicas que protegían el Palacio Nacional.
La policía, protegida con cascos y escudos, arrojó a su vez gases lacrimógenos y avanzó hacia los jóvenes, hasta que finalmente logró sacarlos de la céntrica Plaza del Zócalo después de unos 50 minutos. Hasta el momento no se informó sobre detenidos o el número de lesionados.
Desde temprano, decenas de miles de personas partieron en grandes marchas encabezadas por los padres de los estudiantes desaparecidos, desde tres estratégicos puntos de la capital hacia el Zócalo, pero en la noche estallaron los disturbios.
La marcha en sí se desarrolló de manera pacífica, aunque unas horas antes algunos encapuchados se habían enfrentado también con policías cerca del aeropuerto, con el resultado de 15 detenidos y dos policías lesionados.
Con tambores, pancartas y al grito de ¡justicia!, decenas de miles de personas habían caminado en una ambiente tranquilo por las calles de la ciudad hacia el Zócalo, acompañando a los padres.
Las manifestaciones partieron desde tres puntos emblemáticos: el Monumento a la Revolución, el Ángel de la Independencia y Tlatelolco, donde ocurrió la matanza estudiantil de 1968.
Había jóvenes y personas mayores, campesinos y hipsters, con carteles que decían "Vivos se los llevaron, vivos los queremos", portando cruces y fotografías.
En el Ángel, un grupo tocaba tambores y alargaba los puños en guantes rojos hacia el cielo, mientras otros exclamaban "Justicia, justicia". En las pancartas se podía leer "Ayotzinapa - no fueron narcos, fue el Estado" y "No son 43 - son miles".
PEÑA NIETO HIZO UN LLAMADO A LA PAZ
Previo a las protestas, el presidente Enrique Peña Nieto hizo un llamamiento a evitar actos de violencia.
"Los mexicanos decimos no a la violencia", dijo el mandatario en la conmemoración del aniversario del inicio de la Revolución Mexicana del 20 de noviembre de 1910, durante un acto de entrega de ascensos y condecoraciones militares en el Campo Marte.
"Atentar contra las instituciones es atentar contra los mexicanos", añadió Peña Nieto, y afirmó que en un estado democrático "es inaceptable la violencia, cualquiera que sea su origen".

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